El sistema financiero argentino enfrentó un importante deterioro en la calidad de su cartera de créditos durante el año 2025, especialmente impulsado por el aumento en la morosidad de los hogares. Según el último Informe sobre Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la irregularidad en los préstamos a familias llegó al 9,3% en diciembre, más del triple de lo registrado en el mismo mes de 2024.
Fuerte disparidad entre empresas y familias
La disparidad en la morosidad fue evidente entre los diferentes tipos de deudores. Mientras que la irregularidad en los créditos a hogares alcanzó el 9,3%, en el segmento corporativo se situó en un 2,5% al cierre de 2025. Los préstamos personales y prendarios fueron los más afectados en el ámbito familiar, mientras que en el sector empresarial, el aumento de la mora estuvo vinculado principalmente a empresas del comercio y la producción primaria.
Expansión del crédito y depósitos
A pesar del incremento en la cartera irregular, el crédito al sector privado continuó expandiéndose y representando una parte significativa de los activos del sistema financiero. Durante 2025, el financiamiento en pesos al sector privado creció un 27,4% en términos reales, destacándose el aumento en los créditos hipotecarios. Por otro lado, los depósitos del sector privado en pesos aumentaron un 7,7% en términos reales, impulsados por las colocaciones a plazo.
Impacto en la rentabilidad y solvencia del sistema
A pesar del deterioro crediticio, el sistema financiero argentino mantuvo niveles de solvencia elevados. La integración de capital se ubicó en un 28,6% de los activos ponderados por riesgo, y el exceso de capital sobre la exigencia mínima regulatoria alcanzó el 253%. En cuanto a la rentabilidad, los resultados fueron positivos aunque menores que en el año anterior, con un retorno sobre activos del 1% y un retorno sobre patrimonio del 4,4%.
En resumen, el sistema financiero argentino cerró el año 2025 con un fuerte deterioro en la calidad de su cartera de créditos, especialmente en el segmento de hogares. A pesar de este escenario, se observó una expansión del crédito al sector privado y un aumento en los depósitos. La solvencia se mantuvo en niveles elevados, aunque la rentabilidad se vio afectada por el aumento de la morosidad.
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