El legado de dos leyendas del fútbol
Si hubiera que elegir un día internacional del fútbol, seguramente sería el 25 de noviembre. Este día está marcado por las muertes de Diego Armando Maradona y George Best, dos figuras icónicas que dejaron una huella imborrable en el mundo del deporte.
La vida de George Best y Diego Maradona
Hace veinte años se fue Best, a los 59, con el hígado y las entrañas destrozadas por la única pasión de su vida a la que nunca pudo vencer, la bebida. Otro 25 de noviembre, pero de 2020, se marchó Maradona, maltratado tras una vida de trastornos y de montañas rusas que empeoró con su adicción a la cocaína.
Orígenes humildes, ascenso al estrellato
Ambos llegaron al millonario y lujoso fútbol procedentes de ambientes complicados y humildes. Uno de la pobre Irlanda del Norte y otro de Villa Fiorito, en Lanús, Provincia de Buenos Aires. Ambos nacieron en la nada y se convirtieron en todo.
Contrastes en la vida personal
A Best lo adoraban las mujeres, mientras Maradona era considerado simplemente Dios en Nápoles y Argentina. Best fue un ícono, un modelo, un ‘rockstar’. Maradona, por su parte, era la religión en la que creían una ciudad como Nápoles y un país como Argentina.
La lucha contra las adicciones
La adicción de Best era el alcohol, lo que lo llevó a situaciones límite y a un trasplante de hígado en 2002. Maradona, por otro lado, tuvo una lucha pública contra la cocaína que marcó su vida y su carrera.
El legado de dos leyendas
El destino de Best y Maradona surcó vidas paralelas y sus figuras siguen siendo recordadas como ejemplos de talento y tragedia en el mundo del fútbol.
Un recuerdo imborrable
Quince años después llegó a su fin la vida de Maradona, recordando que todo en esta vida se puede corromper, destruir y ensuciar, menos una cosa: la pelota no se mancha.
