La condena de Rafael Horacio Moreno
Rafael Horacio Moreno (75), el policía retirado que mató de un disparo a Sergio David Díaz (40) en los festejos de Navidad del año pasado, fue condenado a ocho años y seis meses de prisión luego de que un jurado popular lo encontró culpable de los delitos de homicidio culposo y portación ilegal de arma de guerra.
La sentencia y las consecuencias
La pena fue dictada por la jueza Lucila Pacheco, del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 2 de La Matanza, quien además inhabilitó a Moreno por 10 años para la tenencia y portación de armas de fuego.
La magistrada no concedió el pedido de la defensa de cumplir la pena en su domicilio.
El crimen y la controversia
El pasado 11 de noviembre, un jurado popular declaró al jubilado de 75 años culpable por la muerte de su vecino Díaz, quien trabajaba como colectivero de la Línea 109.
Si bien el fiscal de juicio Sergio Antín había solicitado que sea condenado por el delito de «homicidio agravado por el uso de arma de fuego», el jurado consideró que la muerte de la víctima se trató de un «homicidio culposo».
Reacciones y dolor de la familia
«No estoy conforme con la condena que dio la jueza, a pesar de que está preso», dijo a Clarín Cristina, madre de Díaz.
La mujer afirmó que «no fue un accidente» y que Moreno «se cruzó a matar» a su hijo.
El trágico incidente
El asesinato del colectivero Díaz ocurrió en la calle Acevedo al 4100, en Lomas del Mirador, durante los festejos navideños.
Moreno cruzó la calle para pedir que bajaran la música, desencadenando una discusión que culminó en el fatal disparo.
El desenlace y la justicia
Tras el disparo, Moreno regresó a su casa donde se refugió, pero finalmente se entregó a la policía.
Al declarar ante el fiscal, Moreno aseguró que el arma se disparó accidentalmente y que no tuvo intención de matar a Díaz.
Conclusiones
El caso de Rafael Horacio Moreno y Sergio David Díaz es un ejemplo trágico de un conflicto que terminó en una fatalidad. La justicia ha dictado una condena, pero el dolor y la controversia persisten en la familia de la víctima.
