El ecosistema empresario argentino se reconfiguró en 2025 con un fenómeno que se consolida desde la pandemia: grupos nacionales ocupan el vacío que dejan multinacionales que se achican o se van del país y se quedan con sus negocios.
Con financiamiento propio y experiencia en el mercado local, empresarios argentinos lideraron esta ola de compras que incluyó a la mayoría de las multis que se retiraron, con foco en los sectores de salud, consumo, automotor y energía.
El fenómeno no es exclusivo de la Argentina. Según sus protagonistas, es parte de una redefinición global, en el que las compañías reducen su presencia en distintos países para concentrarse en mercados estratégicos.
Tampoco obedece necesariamente al contexto actual. Las desinversiones se concretan tras largos procesos de evaluación de las casas matrices, que buscan salir luego de años en los que no pudieron por el cepo y las dificultades para repatriar divisas. El relajamiento de las restricciones, la mayor previsibilidad macro y la aparición de compradores destrabaron las salidas postergadas.
Así, grupos locales aprovechan para expandirse. Con más flexibilidad y tolerancia al riesgo, y con precios de los activos aún atractivos, apuestan a una revalorización una vez estabilizada la macro.
Ventas de empresas en 2025 y las que vienen en 2026
Entre las operaciones más relevantes de 2025, se destacan la adquisición de Diagnóstico Maipú por parte de Swiss Medical, que le compró 30 centros al grupo brasileño Dasa; la expansión de Grupo ST, que luego de sumar Prudential Seguros y Cardif, participó en la adquisición de la filial local de Mercedes-Benz; y el pase de Telefónica a manos de Telecom.
En agro, YPF y la canadiense Nutrien se desprendieron de Profértil, la productora de fertilizantes que será gestionada por Adecoagro y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).
En construcción, el grupo brasileño InterCement llegó a un acuerdo con Marcelo Mindlin, dueño de Pampa Energía, para cederle Loma Negra y que vuelva así a manos argentinas.
A su vez, en energía, Vista Energy, la petrolera de Miguel Galuccio, se quedó con un bloque en Vaca Muerta de Petronas, el gigante de Malasia que iba a encarar la inversión que prometía ser la más grande de la historia argentina y se frustró; mientras que la sociedad Edison que formaron el fondo Inverlat, dueño de Havanna, y los empresarios Rubén Cherñajovsky y Luis Galli, de Newsan, con los hermanos Patricio y Juan Neuss, se quedó con distribuidoras eléctricas del norte y las represas Alicurá y Cerros Colorados.
Aunque el pase de manos fue entre empresarios locales, también sobresalen los casos de Vicentin, que cerró su concurso. La cerealera de la familia homónima será comandada por el grupo Grassi. En tanto, el empresario Orlando Canido, dueño de la marca de bebidas Manaos, compró Cunnington. Y la lista sigue.
Quedaron pendientes las ventas de Carrefour, en la que aparece como principal candidato Francisco De Narváez; y la red de estaciones y la refinería de Shell, en la que asoma José Luis Manzano; dos grandes operaciones que pasan para 2026.
¿Cambio de tendencia?
En el cierre de 2025, apareció una señal incipiente de cambio. Según los especialistas, el avance del Gobierno en el calendario de privatizaciones reactivó el interés de inversores extranjeros, que vuelven a analizar oportunidades en sectores estratégicos. Aunque todavía no se tradujo en grandes operaciones, ven a 2026 como un posible punto de inflexión, con el mayor ingreso de capital del exterior.
“Empezará a cambiar el tipo de comprador. No creo que drásticamente, pero sí como una tendencia que se irá acentuando con el tiempo si el Gobierno no comete errores”, adelantó Ignacio Aquino, de PwC Argentina.
“El año próximo podría estar más balanceado. Estimo una participación parecida de extranjeros y argentinos. Hay empresas internacionales con intereses concretos en participar en compras de activos. Nos están visitando, analizando oportunidades puntuales y hasta elaborando planes de desembarco con negocios desde cero. Veo más entusiasmo y hay varios avanzados en la negociación”, señaló Valeriano Guevara Lynch, de Allende & Brea.
“Continuará siendo un año con transacciones lideradas por empresas locales. Pero empezarán a aparecer invasores internacionales, tanto estratégicos como financieros: fondos de capital privado o familias inversoras profesionales. Ya se ven de origen norteamericano, europeo y mexicano. La apertura y la adopción de reglas internacionales de comercio son un atractivo para la inversión extranjera, al igual que el nivel de actividad de industrias como minería y energía, en las que no tienen los tiempos necesarios para desarrollar una operación en un país y recurren a adquisiciones”, analizó Fernando Garabato, de BDO Argentina.
“El proceso de privatizaciones generaría un flujo de operaciones, con un incremento gradual del interés de inversores internacionales, en la medida en que continúe la normalización macro y regulatoria. Podría observarse una diversificación sectorial, de industrias con una recuperación más lenta. El país consolida su regreso al radar del mercado de fusiones y adquisiciones regional, con operaciones de mayor tamaño”, sugirió Cristian Traut, de First Capital Group.
En resumen, el ecosistema empresario argentino experimentó una reconfiguración en 2025, con grupos nacionales ocupando el espacio dejado por multinacionales. Aunque predominaron las transacciones locales, se vislumbra un posible cambio de tendencia para 2026, con un mayor interés de inversores extranjeros en sectores estratégicos del país.
