Corte de energía afecta a cientos de miles de usuarios en Buenos Aires
En la tarde del jueves, un apagón masivo sorprendió a varios barrios de la Ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires, dejando a una gran cantidad de usuarios sin suministro eléctrico. Según Edenor y la Secretaría de Energía, aproximadamente 800 mil usuarios se vieron afectados por el corte, mientras que Edesur reportó alrededor de 100.000 hogares sin luz.
El incidente se originó en la Subestación Morón, donde una falla en el nivel de 220 kV provocó un impacto inicial en una gran cantidad de clientes. Los barrios más afectados en la Ciudad incluyeron Núñez, Colegiales, Palermo, Belgrano, Caballito y Villa Urquiza, mientras que en el Gran Buenos Aires se registraron cortes en zonas como Villa Ballester, Caseros, Vicente López, San Isidro, José León Suárez, San Martín, Beccar y Acassuso.
Mientras la temperatura superaba los 32 grados, con una sensación térmica cercana a los 35 y alertas por tormentas y vientos, los vecinos salieron a las calles para constatar la magnitud del apagón. Comerciantes sacaron generadores a la calle y los semáforos apagados provocaron congestión en las esquinas, especialmente en áreas como Gaona, Juan B. Justo y Nazca. En Caballito y Villa del Parque, Clarín registró más de 100 cuadras sin luz.
Impacto en la población afectada
A las 16:30, más de 360.000 usuarios de Edenor seguían sin suministro eléctrico, mientras que Edesur tenía alrededor de 18.150 clientes afectados. La plataforma del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) para reportar usuarios sin servicio estuvo caída desde el inicio del apagón, dificultando la comunicación y la gestión de reclamos.
Vecinos como Liliana, que atiende una mercería en Bulnes y Santa Fe, se vieron afectados por la falta de luz y la incertidumbre sobre cuándo se restablecería el servicio. Locales comerciales en la avenida Santa Fe operaban a oscuras, con clientes y trabajadores improvisando con linternas y velas para continuar con sus actividades.
El transporte público también se vio afectado por el corte, con la línea D del subte interrumpiendo su servicio y la línea H funcionando con demoras. Aeroparque también experimentó problemas debido al corte de suministro de Edenor, aunque logró mantener sus operaciones aéreas sin inconvenientes.
Causas del apagón y respuesta de las distribuidoras
Según fuentes oficiales, el apagón se produjo por la salida de servicio de cuatro líneas de 220 kV de la subestación Morón, afectando principalmente el corredor norte y oeste del AMBA. Esta falla representó cerca de un tercio de la demanda total de Edenor. Desde la Secretaría de Energía se informó que se perdieron alrededor de 3.000 MW debido a esta incidencia.
Edenor reportó que el servicio se normalizó rápidamente, con más del 90% de los usuarios afectados recuperando el suministro en la primera hora del incidente. Por su parte, Edesur explicó que alrededor de 100.000 usuarios se vieron afectados por la falla en el sistema de alta tensión de otra distribuidora, pero que el servicio se normalizó por etapas en coordinación con otros actores del sistema.
Impacto del clima en la situación
El calor y la humedad exacerbaron la dificultad de sobrellevar el apagón para los afectados. Con una sensación térmica de 35 grados, la falta de aires acondicionados y ventiladores generó molestias en la población, que expresó su malestar en redes sociales. Muchos usuarios manifestaron su descontento por la situación, cuestionando el aumento de tarifas y la calidad del servicio.
El apagón puso de manifiesto la vulnerabilidad del sistema eléctrico ante fallas puntuales. Mientras algunos barrios de la Ciudad y del Gran Buenos Aires vivieron un jueves caótico, con semáforos apagados y calles congestionadas, la pronta normalización del servicio permitió que la situación se resolviera en un tiempo relativamente corto.
En conclusión, el apagón masivo que afectó a cientos de miles de usuarios en Buenos Aires evidenció la importancia de contar con sistemas eléctricos robustos y preparados para hacer frente a situaciones de emergencia, especialmente en condiciones climáticas adversas. La rápida respuesta de las distribuidoras y la colaboración de diversos actores del sistema contribuyeron a restablecer el suministro en un plazo razonable, aunque no sin generar molestias y desafíos para la población afectada.
