La crisis de Acindar: un panorama desolador para la siderúrgica
La situación de Acindar atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. La siderúrgica, cuya planta principal se encuentra en Villa Constitución, Santa Fe, sufrió un fuerte desplome en su nivel de producción y una profunda reducción de su plantel laboral. En apenas dos años, la fabricación de acero cayó casi un 50% y se perdieron alrededor de 600 puestos de trabajo entre personal efectivo y contratistas.
Suspensiones, despidos y un clima laboral permanente de tensión
Desde marzo de 2024, Acindar implementa un esquema de suspensiones que afecta a los trabajadores hasta 15 días por mes. La medida, que inicialmente se presentó como transitoria, se mantiene vigente y ya se negocia su prórroga para 2026. Este esquema redujo los ingresos de los empleados y profundizó la incertidumbre entre las familias que dependen de la actividad industrial.
En paralelo, la empresa avanzó con un fuerte ajuste en su dotación de personal. Desde el cambio de gobierno, se registraron casi 600 despidos, incluyendo trabajadores efectivos y contratistas. Hasta 2023, Acindar contaba con unos 1.250 empleados propios y alrededor de 1.100 contratistas. En la actualidad, esos números se redujeron a 870 trabajadores efectivos y unos 900 contratados, lo que implica la pérdida de 380 puestos permanentes y 200 vinculados a empresas tercerizadas.
Una planta histórica y estratégica para la industria nacional
La fábrica de Villa Constitución tiene un valor simbólico y productivo clave. Fue inaugurada en 1945 y desde 1978 forma parte del grupo Acindar. Allí se concentran las principales líneas de producción de la compañía, que abastecen a sectores estratégicos de la economía.
En esta planta se fabrica hierro para la construcción, barras destinadas al mercado automotor, barras de bombeo utilizadas en la minería, alambres para el sector agropecuario y materiales empleados en bodegas y viñedos.
Conflictos latentes y negociaciones de último momento
El deterioro de la actividad mantuvo a la empresa y a los trabajadores en un estado de conflicto casi permanente. En las últimas semanas, el despido de otros 20 trabajadores contratistas volvió a encender las alarmas y puso al borde de un paro por tiempo indeterminado a la planta.
La medida de fuerza finalmente fue desactivada tras una negociación de urgencia. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Villa Constitución firmó un acuerdo en el Ministerio de Trabajo de Santa Fe que dejó sin efecto esos despidos y permitió ganar tiempo para continuar las discusiones. Sin embargo, la tensión persiste y el futuro laboral sigue siendo incierto.
Un escenario abierto y sin señales de recuperación
La combinación de baja producción, suspensiones prolongadas y despidos masivos configura un escenario crítico para Acindar y para el sector siderúrgico en general. La falta de señales claras de recuperación de la demanda interna y el impacto de la recesión profundizan las dudas sobre el futuro inmediato de la empresa.
Mientras continúan las negociaciones entre la compañía y la UOM, los trabajadores observan con preocupación cómo la crisis se prolonga y amenaza con profundizarse en 2026. En Villa Constitución, la incertidumbre ya no es una excepción, sino parte de la rutina diaria de una planta que durante décadas fue símbolo de desarrollo industrial y empleo estable.
En resumen, Acindar enfrenta una crisis sin precedentes, con una drástica reducción de su producción, despidos masivos y un clima laboral tenso. La planta de Villa Constitución, histórica y estratégica para la industria nacional, se ve afectada por la incertidumbre y la falta de perspectivas de recuperación a corto plazo. La negociación entre la empresa y los trabajadores es clave para determinar el rumbo futuro de esta emblemática siderúrgica.
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