La trágica historia de «Chispita»
«Chispita» le decían a Uriel Alejandro Giménez (12), el chico que murió mientras viajaba en un auto con dos delincuentes que se enfrentaron con la Policía bonaerense. Ahora investigan el accionar de los agentes y buscan a las dos personas que viajaban con él y lo abandonaron malherido en Puerta 8, en Tres de Febrero.
Los hechos
Todo empezó, de acuerdo a la versión oficial, cuando un patrullero que realizaba tareas de prevención se topó con un Fiat Uno Van Fire blanco, que no tenía impedimentos para circular ni pedido de secuestro. El móvil del Comando de Patrullas de Tres de Febrero habría intentado detener el vehículo, pero sus ocupantes aceleraron y escaparon.
Luego habrían iniciado un operativo cerrojo para detener a los ocupantes del coche, que dispararon contra el patrullero.
Investigación en curso
Fuentes de la investigación indicaron que «dentro del vehículo había vainas servidas«, lo que probaría que dispararon. También en el recorrido de la fuga.
La causa quedó caratulada como «homicidio agravado«, está en manos de la Fiscalía N° 6, a cargo de Gabriela Pinto.
Despedida en las redes sociales
En redes sociales, amigos y familiares despidieron al chico de 12 años, pero publicaron fotos en las que posaba junto a un arma. «Siempre fuiste un rochito Uri, compañero, te voy a extrañar mucho«, publicó un familiar.
Según indicaron fuentes policiales, el chico que falleció «no era ajeno al hecho» y tenía «antecedentes» por un ingreso a la comisaría en una causa por «encubrimiento» del 27 de octubre pasado.
La masacre de Puerta 8
En febrero de 2022 murieron 24 personas por consumir cocaína adulterada con carfentanilo.
El epicentro fue Puerta 8, un territorio históricamente comandado por el capo narco Miguel Ángel «Mameluco» Villalba, donde vendieron las dosis.
La jueza Alicia Vence procesó a la banda de «Mameluco», pero por tráfico de estupefacientes (entre ellos las muestras contaminadas del 2 de febrero), no por los homicidios.
Conclusión
La trágica historia de «Chispita» pone en evidencia la complejidad de la situación en Puerta 8 y la necesidad de investigar a fondo los hechos para hacer justicia y prevenir futuras tragedias. Es crucial abordar el problema de la violencia y el narcotráfico en la sociedad para proteger a los jóvenes y garantizar un futuro seguro para todos.
