La llegada de Starlink a la Argentina no solo amplió el acceso a Internet en zonas remotas, sino que también inauguró una nueva era para los viajeros, nómadas digitales y trabajadores del sector agroindustrial.
Sin embargo, la posibilidad de contar con una conexión de alta velocidad mientras se atraviesa la estepa patagónica o las rutas del norte argentino trajo consigo un conflicto inesperado: la colisión entre la tecnología de vanguardia y la seguridad vial.
En los últimos meses, los controles camineros comenzaron a poner la lupa sobre un fenómeno creciente: la instalación de antenas en el habitáculo de los vehículos, una práctica que, aunque parece inofensiva, se encuentra en la mira de la Ley Nacional de Tránsito.
El marco legal: la ley N.º 24.449 y el artículo 48
Para comprender la raíz del conflicto, se debe analizar la normativa vigente. En la Argentina, la seguridad en las vías públicas está regida por la Ley Nacional de Tránsito N.º 24.449. Esta norma, aunque redactada mucho antes de la existencia de constelaciones de satélites de órbita baja, posee principios rectores que buscan minimizar los riesgos de accidentes mediante el control del estado y la configuración de los vehículos.
El punto de fricción central se encuentra en el artículo 48, inciso q, de esta ley. Este apartado establece de manera taxativa las prohibiciones relativas a la circulación. Específicamente, prohíbe circular con vehículos que posean elementos que sobresalgan de los límites de los paragolpes o laterales de la carrocería, pero también hace especial énfasis en cualquier aditamento que pueda afectar la visibilidad del conductor o la seguridad de terceros.
La interpretación legal que las autoridades de control, como la Agencia Nacional de Seguridad Vial y las policías provinciales, están aplicando es que cualquier objeto colocado sobre el tablero, pegado al parabrisas o ubicado en una posición que obstruya el campo visual de quien conduce, constituye una infracción.
Claridad jurídica: lo que se sanciona no es la tecnología
Se debe establecer una distinción que evite confusiones entre los usuarios: el Estado argentino no sanciona el uso de Starlink. No existe una prohibición sobre la tenencia del equipo, el contrato del servicio o la recepción de señales satelitales dentro de un vehículo. La libertad de conectividad es plena.
La sanción administrativa y la eventual retención de la licencia o el vehículo no se fundamentan en la naturaleza del dispositivo, sino en su ubicación física. El derecho a estar conectado termina donde comienza el riesgo para la seguridad pública.
Un dispositivo de aproximadamente 30 centímetros de lado colocado en el ángulo inferior del parabrisas puede parecer pequeño, pero a una distancia de 50 metros, ese objeto puede ocultar por completo la presencia de una motocicleta, un niño cruzando una calle o una señal de tránsito crítica.
Los puntos críticos: El parabrisas y el tablero
El error más común detectado en las rutas argentinas es la colocación de la antena Starlink Mini sobre el tablero del lado del acompañante o, peor aún, del lado del conductor. Muchos usuarios argumentan que, al ser un vidrio amplio, la interferencia es mínima. No obstante, la Ley 24.449 es restrictiva en este aspecto para garantizar que el conductor tenga una visión periférica y frontal de 180 grados sin interrupciones.
El inciso q del artículo 48 busca prevenir que el conductor pierda la noción de profundidad o que elementos sueltos se transformen en proyectiles. En caso de una colisión a 60 kilómetros por hora, una antena que no esté correctamente anclada y que se encuentre sobre el tablero se desplazará con una fuerza destructiva, pudiendo causar lesiones graves o fatales a los ocupantes. Por lo tanto, la sanción no solo protege a quienes están fuera del vehículo, sino que actúa como una medida de protección interna.
Recomendaciones
La tecnología satelital es una herramienta formidable para el desarrollo y la seguridad en viaje, permitiendo comunicaciones de emergencia en zonas donde antes reinaba el silencio. No obstante, su implementación no debe ignorar las normas básicas de convivencia y seguridad vial que rigen en la Argentina desde hace décadas.
Para disfrutar de los beneficios de Starlink sin enfrentar sanciones legales bajo la Ley 24.449, la recomendación es que la antena debe ir siempre fuera del habitáculo. Invertir en un buen soporte para el techo o un sistema de anclaje en el portaequipajes no solo evitará multas costosas y demoras en los viajes, sino que, fundamentalmente, preservará la vida del conductor, de sus acompañantes y de todos los usuarios de la vía pública. La conectividad nunca debe estar por encima de la visibilidad.
Al comprender las implicaciones legales y de seguridad de la instalación de antenas de Starlink en vehículos, los usuarios pueden tomar medidas preventivas para garantizar un viaje seguro y sin contratiempos. La tecnología y la normativa vial pueden coexistir armoniosamente si se respetan las reglas establecidas para proteger la integridad de todos los involucrados en la circulación.
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