La industria textil en Argentina se encuentra en plena reconversión, enfrentando una caída del 6% en la demanda durante 2025, situación comparable al nivel de 2020 con la pandemia, según la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA). Este escenario ha abierto un debate sobre los precios de la ropa en el país y ha llevado a los comerciantes a buscar estrategias para sobrevivir en un mercado cada vez más competitivo.
La Evolución de la Venta de Indumentaria
La venta de ropa ya no se realiza como antes y los comerciantes se enfrentan al desafío de adaptarse a un nuevo panorama, caracterizado por costos crecientes y una demanda estancada. Frente al modelo tradicional de venta, han surgido esquemas más flexibles que buscan captar la atención de un consumidor que prioriza el precio por sobre otras consideraciones.
Con precios más altos que en otros países, el consumo estancado y cambios en los hábitos de compra, han surgido formatos alternativos como outlets permanentes, locales de Shein a la calle, galpones de artículos importados y la entrada de fardos de prendas usadas. Estos espacios buscan achicar costos fijos, intermediarios y márgenes para ofrecer productos a precios más competitivos.
1. Outlets
Lo que antes era un canal secundario para liquidar sobrantes se ha convertido en una estrategia clave para muchas empresas, que buscan vender volumen, reducir inventarios y generar caja rápida, aunque esto implique resignar márgenes. Algunos outlets han dejado de ser temporales para transformarse en permanentes, ofreciendo un stock continuo, alta rotación y una amplia oferta de marcas nacionales e internacionales.
Por ejemplo, IRSA, el mayor operador de shoppings, ha lanzado la cuarta edición de su Re!Outlet con descuentos de hasta 50% en más de 80 marcas de vestimenta femenina, masculina y deportiva.
2. Galpones de Ropa Importada
En paralelo, proliferan los galpones que venden ropa importada, principalmente de origen asiático. Estas prendas sin marca llegan en contenedores y están dirigidas a un público dispuesto a resignar la etiqueta a cambio de pagar menos. La posibilidad de abonar en pesos o dólares, con descuentos en efectivo, ha hecho que este formato crezca con la apertura importadora, especialmente en el Conurbano.
3. Locales de Shein a la Calle
El fenómeno mundial de la apertura de comercios físicos de Shein ha llegado a la Argentina. En la Ciudad, han aparecido locales a la calle que replican la lógica del gigante chino de e-commerce, ofreciendo precios bajos, variedad y renovación constante. A diferencia de la experiencia en otros países, estos locales son operados por importadores que traen productos de la plataforma china para ofrecer saldos de temporadas anteriores.
En zonas como Palermo, Recoleta y Once ya funcionan varios locales con nombres como Stock It, AVL, Moda Sustentable o directamente con el cartel de Shein.
4. Fardos de Ropa Usada
La ropa usada también gana terreno, no solo en ferias, sino también a través de fardos, paquetes de prendas al por mayor que llegan del exterior, muchos de ellos de contrabando. A pesar de las restricciones históricas a la importación de ropa usada en Argentina, en los últimos años se ha flexibilizado esta normativa, generando controversia en el sector.
Aunque se ha anunciado la incorporación del requisito de certificado de desinfección, se considera insuficiente para garantizar la seguridad y calidad de las prendas.
En resumen, la venta de indumentaria en Argentina se encuentra en plena transformación, con la aparición de nuevos formatos y estrategias para atraer a un consumidor cada vez más exigente en cuanto a precios. Los outlets, los galpones de ropa importada, los locales de Shein a la calle y los fardos de ropa usada son solo algunas de las alternativas que han ganado relevancia en un mercado en constante evolución.
