En las últimas semanas, los plazos fijos tradicionales de los bancos han ajustado sus tasas de interés al alza, buscando ofrecer a los ahorristas una rentabilidad más acorde con el aumento de la inflación. En este escenario, surge la pregunta sobre cuál de las dos alternativas, el plazo fijo tradicional o el plazo fijo ajustado por UVA, es más conveniente en la actualidad y cómo se posicionan frente al dólar.
El Banco Central ha publicado nuevas proyecciones de inflación y del precio del dólar para los próximos meses, a través del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), realizado entre 45 economistas nacionales. Estas estimaciones permiten proyectar los rendimientos de los plazos fijos en el contexto económico actual.
El índice de precios al consumidor ha mostrado un incremento mayor al esperado en los últimos meses, superando el rendimiento de los depósitos tradicionales en pesos y el aumento del precio del dólar en el mismo período. Sin embargo, se espera que a partir de abril la situación se revierta, y el plazo fijo tradicional comience a superar tanto a la inflación como al dólar.
En cuanto a las opciones disponibles, el plazo fijo UVA ajusta su rendimiento según el IPC, protegiendo el poder adquisitivo de los ahorros, pero requiere un encaje mínimo de 90 días, lo que limita la liquidez de los fondos. Por otro lado, el plazo fijo tradicional ofrece una renta conocida de forma anticipada y un período de encaje más corto, de tan solo 30 días.
Desde mediados de enero, las tasas de los plazos fijos han experimentado un incremento de 2 o 3 puntos porcentuales, manteniéndose en niveles elevados en la actualidad. Esto se traduce en una tasa nominal anual que oscila entre 23% y 27% en los canales digitales de los bancos líderes, llegando hasta un 33,5% de TNA en entidades más pequeñas.
En resumen, la rentabilidad ofrecida por los depósitos en la mayoría de las entidades financieras es negativa frente a la inflación, que se estima en un 2,4% en enero. Sin embargo, se espera que los plazos fijos protejan el poder de compra de los ahorristas en los próximos meses, con rendimientos reales positivos para quienes opten por esta inversión.
Según las proyecciones del REM, se anticipa que el plazo fijo tradicional superará al plazo fijo UVA a partir de abril, a medida que la inflación tienda a la baja y se sitúe por debajo del 2% mensual. Esto favorecerá el rendimiento de los depósitos tradicionales en los próximos meses.
En conclusión, tanto el plazo fijo tradicional como el plazo fijo UVA ofrecen cobertura para preservar el poder adquisitivo frente a la inflación y a las correcciones esperadas en el precio del dólar. Si bien el plazo fijo UVA podría verse beneficiado en el corto plazo, se espera que el plazo fijo tradicional sea la opción más atractiva a medida que la inflación disminuya en los próximos meses.
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