El trágico accidente que cobró la vida de Mila Yankelevich, hija de Tomás Yankelevich y Sofía Reca, ha conmocionado a la sociedad argentina y ha generado un profundo dolor en la familia y amigos de la pequeña. El incidente ocurrió el 28 de julio de 2025 en la Bahía de Biscayne, cuando una barcaza impactó contra el velero en el que se encontraba la niña de 7 años, provocando su fallecimiento junto a otras dos víctimas, Erin Ko de 13 años y Arielle «Ari» Buchman de 10 años.
Los padres de Mila, junto a los padres de las otras víctimas, han decidido demandar a Waterfront Construction por «muerte por negligencia», alegando que la barcaza no tomó las medidas necesarias para evitar la colisión, a pesar de las advertencias de testigos y la inminencia del choque. En el documento presentado, se señala que la embarcación carecía de políticas y procedimientos de seguridad adecuados, así como de personal capacitado que pudiera prestar auxilio a las víctimas tras el impacto.
La demanda también destaca el sufrimiento continuo de los padres, quienes han experimentado un profundo dolor y sufrimiento mental, así como la pérdida irreparable de la compañía de sus hijos. Este trágico suceso ha dejado una profunda huella en la familia Yankelevich y en la sociedad en general, generando un llamado a la reflexión sobre la importancia de la seguridad en las embarcaciones y la responsabilidad de los operadores al mando.
La investigación llevada a cabo por la Guardia Costera tras el accidente reveló que el capitán de la barcaza no contaba con la licencia necesaria para pilotar ese tipo de embarcación, lo que plantea interrogantes sobre la regulación y supervisión de este tipo de actividades. Según informes posteriores, se descubrió que, en el caso de embarcaciones de menos de 26 pies, no se requiere que el capitán tenga licencia, lo único necesario es ser ciudadano estadounidense.
Además, se reveló que la barcaza transportaba materiales de construcción y una grúa en el momento del accidente, lo que podría haber obstaculizado la visibilidad del operador y contribuido a la colisión con el velero. Testimonios de testigos presenciales indicaron que no se emitieron señales de advertencia por parte de la barcaza antes del impacto, lo que sugiere una falta de precaución por parte de la tripulación.
Este trágico incidente ha puesto de manifiesto la importancia de implementar medidas de seguridad efectivas en las embarcaciones, así como la necesidad de una supervisión más rigurosa por parte de las autoridades competentes. La pérdida de vidas inocentes como la de Mila Yankelevich y sus compañeras es un recordatorio de la fragilidad de la vida y la responsabilidad que recae en aquellos que operan este tipo de vehículos.
En medio del dolor y la tristeza, la familia Yankelevich lucha por hacer justicia y responsabilizar a aquellos que, por negligencia o falta de precaución, causaron la pérdida irreparable de su amada hija. La demanda presentada es un paso hacia la búsqueda de respuestas y la prevención de futuros accidentes similares, en un intento por garantizar la seguridad y el bienestar de todos aquellos que disfrutan de las actividades náuticas en el mar.
