La estrategia de Javier Milei: buscar culpables en lugar de soluciones
En política hay una regla antigua pero tentadora. Cuando las cosas empiezan a salir mal, no hay que buscar soluciones, sino culpables. Si los tradicionales ya no alcanzan, se actualizan los candidatos. Ese es el nuevo libreto del presidente Javier Milei, que desde Nueva York retomó la cruzada, inesperada por ser en tierra extranjera, contra dos de los empresarios más poderosos de la Argentina: Paolo Rocca, dueño de Techint, y Javier Madanes Quintanilla, de Aluar y de la recién cerrada Fate (neumáticos). Los acusó de corruptos y ladrones y los involucró con el kirchnerismo.
La estrategia de desviar la culpa hacia los empresarios
La ofensiva no fue casual: ocurre en un contexto de creciente preocupación en la Casa Rosada por el mal humor social, alimentado por cierres de 22.000 empresas desde 2023, 300.000 despidos y salarios que no alcanzan para llegar a fin de mes. Además de otros números preocupantes de la macro y microeconomía como la caída de la recaudación fiscal por octavo mes consecutivo: febrero -9,7%.
La estrategia comunicacional del oficialismo
Según pudo saber iProfesional, dentro del propio Gobierno circula una explicación brutalmente pragmática: el kirchnerismo ya no alcanza como enemigo exclusivo. «Ya no tiene gracia pegarle a los kukas. Están demasiado gastados como excusa. Van dos años de gobierno. Entonces hay que encontrar nuevos culpables. Y pasado mañana aparecerán otros nuevos para explicar los despidos, los cierres y los números en rojo de la actividad», confió a este medio un funcionario que sigue de cerca la estrategia comunicacional del oficialismo.
La nueva bolsa de culpables de Javier Milei
Hasta ahora el manual libertario tenía un antagonista claro: el kirchnerismo. En cambio, voceros de la Presidencia y del Ministerio de Economía le bajaron el precio a las embestidas épicas del Presidente y señalaron que «no persiguen ninguna finalidad en particular».
El conflicto con Madanes y los 900 despidos
El caso que detonó la embestida presidencial fue el conflicto con Madanes Quintanilla. Milei lo acusó públicamente de «extorsionar al Gobierno» y de despedir más de 900 trabajadores de Fate un día antes del debate de la reforma laboral en el Congreso. «Si no le manteníamos la barrera, nos tiraba 920 trabajadores a la calle», dijo el Presidente en Nueva York.
Donald Trump protege la industria, Javier Milei la expone
La paradoja es que el discurso libertario argentino choca con el que predomina hoy en Estados Unidos. Mientras Milei defiende una apertura casi total -«tenemos una apertura del 28% cuando debería ser del 93%», dijo- el presidente Donald Trump profundizó el camino opuesto.
Los números que preocupan a la Casa Rosada
La ofensiva discursiva coincide con datos económicos que empiezan a encender alarmas. Es más, según las fuentes en reserva de la Casa Rosada, aseguran que el fuego atómico de Milei sobre los empresarios busca distraer las culpas en los empresarios y no en el modelo económico aperturista.
El plan del «culpable actualizado»
En ese contexto, la estrategia parece clara: politizar el conflicto económico y transformarlo en una pelea moral. Si antes el responsable era el kirchnerismo, ahora el relato se amplía a una batalla moral, de «corruptos» contra limpios.
La ofensiva contra Rocca y Madanes revela algo más profundo que una disputa con dos empresarios. Expone el intento del Gobierno de reordenar el mapa de responsabilidades frente a una economía que todavía no despega. Como no existen muchas buenas noticias, al menos hay que tener a mano los culpables de las malas.
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