En julio, el Sector Público Nacional logró un superávit fiscal que fue celebrado por los principales bancos internacionales. Esta noticia positiva marca un cambio respecto al déficit financiero registrado en el mes anterior, mostrando que el equilibrio de las cuentas públicas sigue siendo una piedra angular del programa económico argentino. Sin embargo, los informes de JP Morgan, Santander y Goldman Sachs también señalan dos áreas de preocupación para el segundo semestre.
El dato que Wall Street celebra: volvió el superávit fiscal
En julio, el Gobierno logró un superávit primario de $2,96 billones y un superávit financiero de $245.000 millones, incluso después de pagar más de u$s 1.600 millones en intereses de deuda. Esta recuperación fue destacada por los bancos como un logro significativo, especialmente considerando que fue el primer mes de julio con resultado financiero positivo en una década.
Por otro lado, la "tijera fiscal" favoreció al Gobierno, ya que los ingresos totales disminuyeron menos que el gasto primario, permitiendo alcanzar el superávit. Los recortes en transferencias a provincias, subsidios económicos y gastos sociales contribuyeron a esta reducción del gasto.
Primera señal de advertencia: la recaudación todavía no se recupera
A pesar del superávit fiscal, los bancos señalan que la recaudación tributaria disminuyó en julio, con algunos impuestos mostrando un desempeño más favorable debido a factores estacionales y administrativos. Los ingresos vinculados al comercio exterior fueron los más afectados, con caídas significativas en derechos de exportación e impuestos a las importaciones.
JP Morgan identificó a los ingresos como el punto más débil de las cuentas públicas, con una disminución en los recursos primarios durante los primeros siete meses del año. Esta situación plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del superávit fiscal a medida que desaparezcan los efectos estacionales y administrativos.
Una mirada local menos complaciente
Los analistas locales también expresan cautela ante la debilidad de los ingresos fiscales. Pablo Repetto de Aurum Valores señala que el superávit fiscal actual es menos robusto que en años anteriores, debido a la reducción del margen para continuar reduciendo el gasto y la limitación en la capacidad de aumentar los ingresos debido a la debilidad económica.
Repetto advierte que la reducción de retenciones prevista para el próximo año podría presionar aún más los recursos del Estado, lo que sumado a la debilidad de la actividad económica, podría afectar la fortaleza del resultado fiscal.
JP Morgan mantiene su previsión de equilibrio fiscal
A pesar de la debilidad de los ingresos, JP Morgan mantiene su proyección de un presupuesto financiero equilibrado para 2026, confiando en una recuperación de los ingresos relacionados con la actividad económica durante el resto del año. El banco considera que a medida que se fortalezca la actividad, la estrategia fiscal debería enfocarse en una mayor movilización de ingresos.
Segunda señal de riesgo: la economía perdió fuerza
Goldman Sachs advierte que, a pesar de la recuperación en junio, el desempeño económico del segundo trimestre fue decepcionante. La actividad económica mostró una volatilidad durante el año y perdió fuerza en el segundo trimestre, lo que plantea riesgos bajistas significativos para la proyección de crecimiento del banco.
En resumen, a pesar del superávit fiscal logrado en julio, la debilidad de los ingresos y la pérdida de impulso en la actividad económica son señales de preocupación para el segundo semestre. La sostenibilidad del equilibrio fiscal dependerá de la evolución de la recaudación y de la capacidad del Gobierno para mantener la disciplina en el gasto público.
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