La advertencia de Bill Gates sobre el impacto laboral de la inteligencia artificial
La discusión sobre el impacto laboral de la inteligencia artificial (IA) sumó una voz inesperada desde el propio corazón de la industria tecnológica. Bill Gates, cofundador de Microsoft, publicó este miércoles un ensayo de casi 6.000 palabras en su sitio personal y planteó que el avance actual de estas herramientas puede dejar consecuencias negativas para una parte importante de los trabajadores.
El empresario también profundizó sus advertencias en entrevistas con The New York Times, Axios, CNN, Semafor y GeekWire. Su cuestionamiento no se limita a los efectos que podría provocar la IA: apunta directamente contra quienes desarrollan la tecnología y sostiene que existe una preocupación dentro del sector que no se está expresando públicamente.
Las líneas rojas que la industria tecnológica está cruzando
El argumento del empresario parte de una serie de riesgos que, según explicó a GeekWire, los propios referentes tecnológicos habían identificado previamente como límites que deberían obligar al sector a detenerse y evaluar el rumbo. Entre ellos mencionó la posibilidad de que la IA facilite la creación de un arma biológica, reduzca el costo de ejecutar un ciberataque, genere dependencia emocional hacia las máquinas, provoque una destrucción masiva de puestos de trabajo o lleve a perder el control sobre la propia tecnología.
Su conclusión es contundente: «Estamos en proceso de cruzar cada uno de esos umbrales».
Propuestas de Bill Gates para proteger algunos empleos de la IA
Frente a ese escenario, el cofundador de Microsoft plantea crear una categoría de puestos que permanezcan deliberadamente reservados para las personas. La denomina «Human Reserved», es decir, trabajos que la sociedad decide mantener en manos humanas incluso cuando una máquina tenga capacidad técnica para realizarlos.
En su propuesta, algunos trabajos quedarían directamente dentro de ese territorio humano. Entre los ejemplos menciona el cuidado infantil y los jurados. Otros sectores, como la salud y la educación, tendrían un esquema mixto: los profesionales continuarían ocupando un papel central, pero podrían utilizar herramientas de IA para aumentar su productividad.
La propuesta de gravar impuestos a los robots para evitar reemplazar trabajadores
La segunda parte de su planteo apunta al modo en que actualmente se grava el trabajo y la inversión en tecnología. Según Gates, una empresa que incorpora a un trabajador debe afrontar cargas laborales, mientras que la compra de un robot puede contabilizarse como equipamiento. Desde su perspectiva, esa diferencia genera un incentivo económico para sustituir personas por máquinas.
Su alternativa consiste en establecer impuestos sobre los tokens de IA, es decir, las unidades de texto que procesan estos sistemas, además de aplicar una carga sobre los robots.
El límite del plan: preservar solo el 40% de los empleos
La propuesta también contiene un dato que dimensiona el problema que Gates observa. Al intentar estimar cuántos puestos podrían mantenerse dentro de su esquema de protección, calculó que, incluso en el escenario más agresivo, la reserva alcanzaría alrededor del 40% de los puestos de trabajo. Esto implica que un 60% de los empleos quedaría fuera de esa protección.
El dato expone, además, una de las mayores dificultades de su propuesta: incluso una política diseñada para preservar la mayor cantidad posible de trabajos humanos no alcanzaría a todos los trabajadores afectados por la automatización.
Conclusiones de Bill Gates sobre el futuro laboral y la IA
La propuesta de Bill Gates va más allá de advertir sobre una eventual pérdida de empleos. El desarrollo tecnológico avanza más rápido que la capacidad de la sociedad para decidir qué tareas quiere mantener bajo control humano, cómo acompañar a quienes queden desplazados y qué incentivos económicos deberían modificarse. La discusión que plantea es qué trabajos se intentará preservar, durante cuánto tiempo y qué ocurrirá con los que queden fuera de esa protección.
En resumen, Bill Gates alerta sobre los riesgos de la inteligencia artificial y propone medidas para proteger ciertos empleos, como la creación de una categoría de puestos reservados para humanos y la imposición de impuestos a los robots. Sin embargo, reconoce que incluso con estas medidas, solo se podría preservar alrededor del 40% de los empleos, dejando a una gran cantidad de trabajadores desprotegidos ante la automatización.
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