El reciente desarrollo en el caso de Nicolás Maduro ha generado gran impacto en la comunidad internacional. Un juez del tribunal federal del distrito sur de Nueva York ha presentado una actualización de la acusación contra el dictador venezolano, ampliando así las acusaciones previamente formuladas en 2020. Esta nueva versión señala nuevamente a Maduro como líder de una red de narcotráfico y narcoterrorismo que habría utilizado al Estado venezolano para introducir grandes cantidades de cocaína en Estados Unidos.
La nueva acusación, conocida como «imputación sustitutiva», incluye a su esposa, Cilia Flores, y a uno de sus hijos, Nicolás Ernesto, elevando a seis el número de acusados. Además, se mantienen los cargos por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y delitos con armas y artefactos destructivos, tal como se había señalado en la acusación original de 2020.
Los cargos que enfrenta Maduro podrían conllevar penas de prisión muy largas, especialmente los relacionados con narcoterrorismo y posesión de armas automáticas, combinados con el tráfico de drogas. Entre los otros acusados se encuentran Diosdado Cabello Rondón, ministro del Interior, Justicia y Paz, y vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, así como Ramón Rodríguez Chacín, Cilia Adela Flores de Maduro, Nicolás Ernesto Maduro Guerra, y Héctor Rusthenford Guerrero Flores.
En el documento judicial se detalla que Maduro habría encabezado el Cartel de los Soles, una organización de narcotráfico que habría utilizado las instituciones del Estado venezolano para transportar toneladas de cocaína hacia Estados Unidos. Se menciona también su presunto apoyo a grupos narcoterroristas, permitiéndoles operar en territorio venezolano a cambio de beneficios económicos para él y su élite política.
El Gobierno venezolano es descrito como ilegítimo, con más de 50 países, incluido Estados Unidos, que han dejado de reconocer a Maduro como presidente. Se estima que entre 200 y 250 toneladas de cocaína transitaban anualmente por territorio venezolano hacia Estados Unidos. Se mencionan también alianzas con grupos como las FARC, el ELN, el cartel de Sinaloa, los Zetas y la banda criminal Tren de Aragua, así como el uso de pasaportes diplomáticos y rutas protegidas por fuerzas estatales para el tráfico de drogas.
La causa está pendiente ante el juez federal Alvin K. Hellerstein, quien ya supervisaba el caso desde 2020. El sistema judicial estadounidense tiene antecedentes de procesar a antiguos líderes latinoamericanos capturados o extraditados. En este contexto, el caso de Nicolás Maduro continúa generando interés y debate en la esfera internacional.
En resumen, la ampliación de la acusación contra Nicolás Maduro y su presunta implicación en narcotráfico y narcoterrorismo han puesto de manifiesto la complejidad de las redes criminales en las que se le señala como líder. Las alianzas con diversos grupos y el presunto uso de instituciones estatales para el tráfico de drogas han abierto un nuevo capítulo en este controvertido caso.
