Trágica despedida de Zahir Mesa
Zahir Mesa tenía 14 años y era de Monte Chingolo, Lanús. Jugaba al fútbol en el Club Atlético Juventud y solía juntarse con sus amigos de la villa La Fe. El primer día del año despidió a uno de ellos en Instagram, luego de que muriera a bordo de su moto: «Te robaste el cielo, chorrito, te voy a extrañar, compañero», escribió en homenaje a Thiago.
Polémica en las redes sociales
Ahora los mensajes inundaron las redes sociales pero para darle el último adiós a él, que perdió la vida tras ser baleado por un francotirador de un grupo de elite de la Policía Federal al que intentó robarle la moto junto con tres cómplices.
«Así festejan la muerte de un chorrito. Después los chorritos van a festejar la muerte de un policía y usando su pistola. Todo vuelve, manga de antichorros. La concha de toda la Policía bien puta. Y de la gente sin vida«, fue una de las polémicas historias donde apuntaron contra los comentarios en los que celebraron el trágico final de Zahir.
Y agregaron, en tono amenazante: «No sé qué le pasa a la gente que le causa gracia la muerte de un pibito de 14 años. No escupan para arriba que todos tienen hermanos, hijos y sobrinos. Nadie sabe qué le depara el destino. Ustedes no saben el dolor del otro lado hacia su familia y amigos. Un asco la gente así. Ya se la va a morir uno de ustedes también«.
Detalles de la tragedia
Según fuentes policiales y judiciales consultadas por Clarín, Mesa no tenía antecedentes por robo, aunque en los mensajes lo definen como «chorrito» y la despedida fue de las típicas tumberas: a los tiros y haciendo rugir los motores de las motos. Además, mandaron a imprimir remeras con su rostro.
Su cadáver quedó tendido en el cantero central de la avenida Teniente General Donato Álvarez, a la altura de la calle Coronel Lynch.
Su mamá, Yamila, llora desconsolada a pocos metros.
Allí los policías que intervinieron en la escena secuestraron una pistola Bersa, calibre 22, con la empuñadura sostenida por una gomita.
Actuación del oficial y reacciones
Los investigadores indicaron que, pasadas las 19 del lunes, el adolescente se bajó de una de las dos motos y le apuntó al sargento 1ro. de la PFA, de 48 años, integrante del Grupo Especial de Operaciones Federales (GEOF), quien circulaba en una Honda Titán vestido de civil.
El oficial reaccionó y lo mató. Hasta la tarde de este miércoles no se sabía de cuántos disparos ni dónde lo impactó.
El fiscal Martín Rodríguez, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 6 del Departamento Judicial de Avellaneda−Lanús, consideró que actuó en legítima defensa.
En un primer momento lo trasladaron a la comisaría 6ta. de Monte Chingolo, pero allí el clima se puso espeso, ya que se concentraron alrededor de 200 personas, entre vecinos del barrio y familiares del ladrón muerto, que estaban «con ánimos alterados».
Por ello, el oficial fue retirado de allí y trasladado a la comisaría 8va. Luego se dispuso su libertad.
Homenajes y despedidas
Se trata de un especialista a la hora de disparar. Es francotirador y pertenece a esa sección en el GEOF, donde están entrenados para situaciones de crisis, rehenes y custodia.
«Descansá en paz, hermano, no caigo chorro. Tenías una re vida por delante plaga. Me quedo con los mejores recuerdos manito, nos vemos a la vuelta, quedamos en hacer secuencias y me debés una Coca, gil«, fue uno de los posteos para Zahir, cuyos tres cómplices lograron escapar.
Una chica señaló: «Te fuiste hermanito, me dejaste re sola, re dolida con la gorra pa, te voy a extrañar siempre mi rey, me dejaste hecha mierda pa, por qué vos si eras una re persona mi rey«.
Desde el club Juventud publicaron que estaban «de luto por la partida de un gran jugador» y añadieron: «Te vamos a recordar siempre como un gran jugador y un gran chico que daba todo en cada partido«.
Conclusión
En medio de la trágica muerte de Zahir Mesa, se desatan polémicas en las redes sociales y homenajes por parte de amigos, familiares y el club al que pertenecía. La actuación del oficial que lo abatió genera debate sobre la legítima defensa y el contexto de violencia en el que se desarrollan estos eventos. En un ambiente cargado de emociones encontradas, la comunidad despide a Zahir con mensajes de cariño y dolor, dejando en evidencia la complejidad de la situación y la necesidad de reflexionar sobre la violencia en la sociedad.
