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Ahorristas preocupados: menos dólares, más ganancias para petroleras y mineras

Ahorristas preocupados: menos dólares, más ganancias para petroleras y mineras

Este dato es relevante porque muestra que los ahorristas argentinos están optando por alternativas de inversión en pesos, ya sea a través de instrumentos financieros locales o bienes durables, en lugar de refugiarse en el dólar como tradicionalmente se ha visto en momentos de incertidumbre económica.

Esta tendencia puede estar relacionada con la estabilidad cambiaria que se ha mantenido en los últimos meses, gracias a las medidas implementadas por el Gobierno para controlar la inflación y fortalecer las reservas del Banco Central. También puede influir el hecho de que la tasa de interés en pesos se ha mantenido por encima de la inflación, lo que hace más atractivo mantener los ahorros en moneda local.

En este sentido, la baja demanda de dólares por parte de los ahorristas puede interpretarse como un voto de confianza en la economía local y en las medidas que se están tomando para estabilizarla. Si esta tendencia se mantiene en el tiempo, podría significar una mayor disponibilidad de divisas para las empresas y el Estado, lo que contribuiría a fortalecer la balanza de pagos y a reducir la dependencia del financiamiento externo.

En resumen, el último informe del Banco Central muestra un panorama mixto en el mercado de cambio argentino, con récords de salida de divisas por pagos de utilidades y dividendos, pero también con señales positivas en cuanto a la estabilidad cambiaria y la baja demanda de dólares por parte de los ahorristas. Estos datos reflejan la complejidad de la economía argentina y la necesidad de seguir implementando políticas que fomenten la inversión y el crecimiento sostenible.

¿Una tendencia firme o transitoria en la calma cambiaria?

Uno de los temas de debate entre los economistas es si esta situación de calma en el frente cambiario debe ser considerada como una fase transitoria o es una tendencia firme. Desde el punto de vista del gobierno, hay una relación clara entre los momentos de alta demanda de dólares por parte de los ahorristas y los momentos de incertidumbre política.

La contracara de esa dolarización es una caída en la demanda de dinero. Así, durante la turbulencia del año pasado se desplomó la voluntad por mantener pesos, al tiempo que la dolarización del sector privado llegó a la mitad de la base monetaria.

En las últimas semanas, el ministro Toto Caputo ha declarado en repetidas ocasiones que se está recuperando la demanda de dinero. Y esto suele ser asociado a un bajo nivel de compra de dólares, así como a una tendencia a la caída en la cotización. Como los propios funcionarios se encargan de recordar cada vez que pueden, si no fuera porque el Banco Central está comprando en el mercado un promedio diario de más de u$s100 millones, el tipo de cambio estaría aun por debajo del actual precio de $1.375.

Además, afirman que la fortaleza del peso se acentuará en los próximos meses, por el ingreso masivo de divisas provenientes de la exportación y por la emisión de deuda privada.

¿Un quiebre de tendencia?

Sin embargo, en medio de esa euforia del gobierno, hay economistas críticos que, como siempre, marcan el «lado B» y los posibles riesgos de dejarse llevar por un entusiasmo transitorio.

El argumento que plantean estos analistas es que el hecho de que se venga una ola de ingreso de dólares no implica que vaya a derrumbarse la demanda de dólares por parte de los ahorristas. Más bien al contrario, indican que puede llegar a cobrar impulso.

Una explicación para ello es que, ante una acentuación del atraso cambiario -con una cotización del dólar que siga cayendo nominalmente mientras la inflación se ubica encima del 2%-, más temprano que tarde aparecerán quienes consideren que el dólar ya está «demasiado barato» y que es mejor comprar para asegurarse ese precio «piso».

Pero, yendo a un punto de vista más técnico, la explicación es que lo que echará nafta a la demanda de dólares será la propia oferta. De hecho, lo que muestra la estadística es que los meses en los que hubo grandes picos de compra de billetes fueron, exactamente, los que mostraron ingresos masivos de divisas. Por ejemplo, septiembre del año pasado, cuando Caputo eliminó temporariamente las retenciones de exportación para estimular a los productores sojeros a liquidar u$s7.000 millones.

Lo que argumentan los analistas es que los productores agrícolas, que son obligados a liquidar esas divisas, automáticamente vuelven a demandarlas, ya sea para hacer frente a obligaciones financieras dolarizadas o para la compra de maquinaria e insumos para la nueva cosecha.

Resumen

En resumen, la calma cambiaria actual ha generado un debate entre los economistas sobre si es una tendencia firme o transitoria. Mientras el gobierno destaca la recuperación de la demanda de dinero y la fortaleza del peso, hay analistas críticos que advierten sobre los posibles riesgos de una mayor demanda de dólares a pesar de los ingresos masivos de divisas. La relación entre la oferta y la demanda de dólares será clave en determinar la evolución del mercado cambiario en los próximos meses.

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