Desplome en las Expectativas de Importación
Siempre insólita, la Argentina atraviesa una nueva contradicción: justo cuando la apertura a los productos producidos en el exterior se transforma en uno de los puntos más calientes del debate, se está produciendo un desplome en las expectativas de cifras de importación.
Los economistas que participan en la encuesta REM del Banco Central esperan que el año termine con compras por apenas u$s79.121 millones, lo que implicaría que, en el resto del año, todos los meses deberían rondar un promedio de u$s6.800 millones.
Si bien ese pronóstico supone una cifra que supera en 4% al nivel importador del año pasado, los economistas están continuamente revisando sus estimaciones a la baja. Y eso no es una buena noticia, porque va de la mano con una percepción de enfriamiento en la actividad económica.
Importaciones con Olor a Recesión
En principio, hay indicios que parecen darles la razón a quienes creen que las importaciones seguirán bajando. Por ejemplo, la recaudación impositiva por aranceles. Es cierto que es un dato que está impactado por el recorte en las alícuotas arancelarias, por lo que su variación no refleja con exactitud el movimiento comercial. Pero aun así llama la atención la magnitud de las cifras: en marzo pasado, los ingresos por aranceles y tasas de estadística aportaron a ARCA un 12% menos que el año pasado, en términos reales.
¿Por qué es preocupante esta tendencia? Porque el principal consumidor de las importaciones es el entramado industrial, que se encuentra en crisis y está utilizando apenas un 53% de su capacidad fabril instalada.
Los economistas suelen manejar una regla histórica de «tres a uno»: para que la economía argentina crezca un punto porcentual, es necesario que suban tres puntos las importaciones.
Por qué el Gobierno Festeja
Si las importaciones van con tendencia a la baja, ¿por qué entonces sigue siendo un tema polémico el de la entrada de productos del exterior, en particular de China? La respuesta es clara cuando se observan las estadísticas sobre cómo varía cada rubro de importación.
Por ejemplo, que la compra de bienes de capital cae a un ritmo de 17% interanual, lo cual es compatible con un escenario recesivo para la rama industrial. En cambio, las importaciones de productos finales para consumo y de automóviles sigue gozando de buena salud y representa un 23% del total de las importaciones, cuando hace un año esa participación era la mitad.
La vehemente argumentación del presidente Milei en defensa de la apertura comercial -en la que trató de «ladrones» a líderes de la industria local que pidieron protección contra la competencia china- hacen suponer que esa ponderación de los productos de consumo en el total de importaciones del país no sólo no disminuirá, sino que podría crecer a lo largo del año.
Resumen
En definitiva, la caída en las expectativas de importación en Argentina plantea un escenario de incertidumbre sobre el futuro de la actividad económica. Aunque pueda generar un mayor ingreso de divisas y disipar preocupaciones por déficit en la cuenta corriente, también sugiere un posible enfriamiento en la economía que podría afectar el crecimiento proyectado. La tendencia a la baja en las importaciones, especialmente de bienes de capital, refleja una situación delicada en el entramado industrial del país, lo cual contrasta con la apertura importadora defendida por el gobierno.
:quality(75):max_bytes(102400)/assets.iprofesional.com/assets/jpg/2026/03/613379_landscape.jpg?w=1024&resize=1024,1024&ssl=1)