El impacto de un misil en Tel Aviv
Toda la cuadra quedó desencajada. Es la calle Rehov Yehuda Halevi de Tel Aviv, frente al Kiryat Sefer Park, blanco del primer misil iraní que el escudo protector de Israel no pudo atajar y convirtió la manzana en una escenografía en coma, a contramano de la vitalidad del resto de la ciudad.
Impacto en la comunidad
Esto no es una trinchera. Es un barrio de edificios de no más de cinco pisos en el centro de la capital que el misil perforó como si fuera telgopor. Un bloque entero de departamentos voló por los aires sin dejar rastros. Y provocó heridas de muerte a las construcciones de los alrededores: al menos tres deberán ser demolidas por los daños estructurales en sus cimientos.
Historias de supervivencia
La mayoría de la gente que vivía allí se salvó porque llegó a refugiarse en el búnker anti-misiles bajo tierra. La única vecina que murió fue una señora de 101 años que, en el apuro, trastabilló y se cayó mientras intentaba obedecer la señal de alarma.
Reconstrucción y solidaridad
A las pocas horas, el gobierno municipal desplegó un manto de aliento nacionalista sobre los escombros. Plantó banderas de Israel delante de la empalizada para que la memoria emotiva de los israelíes no reviva el espanto que se vivió allí.
Testimonios de sobrevivientes
“Fue milagroso. Estamos enfrente y no sufrimos daños”, dice la propietaria de la cafetería Tatti, un local con aire palermitano y pastelería refinada.
Reflexiones y determinación
“Quiero decir que, a pesar de que todo quedó destruido, los judíos nunca se irán, los judíos permanecerán aquí. Se lo hemos prometido a Dios”, dice Joseph.
Acciones de ayuda y reconstrucción
Un grupo de adolescentes con remeras blancas y cascos rojos ayudan a limpiar. Traen escobas, escobillones y palas. Son de la organización One heart (Un corazón) que brinda asistencia civil en tiempos de emergencia.
En medio de la devastación causada por los misiles iraníes en Tel Aviv, la comunidad se une para ayudar a los afectados y reconstruir lo que se perdió. La solidaridad y la determinación de los sobrevivientes son un rayo de esperanza en medio de la tragedia.









