La presencia de la gripe aviar en la Antártida ha generado una situación alarmante para la fauna nativa de la región. Desde que fuera detectado por primera vez en abril de 2024, el virus H5N1 se ha expandido completamente en el continente, amenazando con causar estragos en especies como pingüinos y lobos marinos a lo largo de 900 km de la costa occidental.
La propagación del virus en la Antártida
La última expedición científica realizada este verano austral reveló que el virus se ha extendido a una decena de especies en la zona, incluyendo el cormorán antártico, la gaviota dominicana, pingüinos de Adelia y de Papúa, y el lobo fino antártico. Aunque el número de animales infectados detectados hasta el momento es considerable, se estima que las muertes reales podrían ser mucho mayores debido a las bajas temperaturas que limitan las exploraciones.
Según el científico Víctor Neira, experto en influenza aviar en la Antártida, el virus H5N1 es particularmente peligroso debido a su capacidad de diezmar poblaciones enteras de aves en cortos periodos de tiempo.
El riesgo para la fauna antártica
Aunque las especies infectadas hasta el momento no representan una preocupación mayor para la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), la escasez de especies en la Antártida a nivel mundial hace que la propagación del virus sea motivo de alarma. Especies como el cormorán antártico y las skuas antárticas tienen poblaciones estimadas de apenas unos 20.000 individuos, lo que las hace vulnerables a las consecuencias devastadoras del virus.
Si el virus continúa fortaleciéndose, cualquier especie gravemente afectada corre el riesgo de verse en peligro de extinción.
Impacto global de la influenza aviar
La gripe aviar ha tenido un impacto devastador a nivel global, afectando a millones de aves silvestres y mamíferos en regiones como América, Asia y Europa debido a la migración de las aves. En 2023, por ejemplo, la gripe aviar causó la muerte de aproximadamente 1.300 pingüinos de Humboldt en Chile, representando cerca del 10% de la población de estas aves en el país.
La propagación de la gripe aviar en la Antártida es un recordatorio de la vulnerabilidad de la fauna ante enfermedades emergentes y la importancia de tomar medidas para proteger a las especies afectadas.
En resumen, la presencia del virus H5N1 en la Antártida representa una grave amenaza para la fauna nativa de la región, cuyas poblaciones ya son escasas a nivel mundial. Si no se toman medidas urgentes para contener la propagación del virus y proteger a las especies afectadas, el riesgo de extinción se vuelve cada vez más real. Es fundamental que la comunidad científica y las autoridades tomen acciones para mitigar los efectos de la gripe aviar en la Antártida y preservar la biodiversidad única de este continente.
