El líder supremo iraní Alí Jamenei ha demostrado ser un estratega hábil a lo largo de los años, manteniendo el control del sistema teocrático de la República Islámica desde 1989. A sus 86 años, ha enfrentado diversas crisis y protestas, haciendo uso de la represión para sofocar cualquier oposición. Sin embargo, actualmente se encuentra ante una oposición inédita que desafía su autoridad.
Una historia de represión
Desde su ascenso al poder, Jamenei ha reprimido brutalmente una serie de protestas, incluyendo movilizaciones estudiantiles, manifestaciones por elecciones presidenciales controvertidas y protestas por derechos de las mujeres. Su respuesta a la muerte de Mahsa Amini desató una ola de protestas en 2022-2023, que lo obligó a esconderse durante una guerra de 12 días desencadenada por un ataque de Israel.
Una respuesta ofensiva
A pesar de la represión y la violencia utilizadas para acallar las protestas, Jamenei sigue enfrentando una oposición cada vez más fuerte. En un discurso reciente, denunció a los manifestantes como «una banda de vándalos» apoyados por Estados Unidos e Israel, mostrando su incapacidad para abordar las demandas del pueblo.
Protección extrema
Bajo la constante amenaza de ataques israelíes o estadounidenses, Jamenei vive bajo extrema protección y sus apariciones públicas son cuidadosamente controladas. A pesar de su vida sencilla y austera, nunca ha salido del país desde que asumió el poder, manteniendo una presencia imponente en la política iraní.
Su historia de activismo
Jamenei, hijo de un imán, ha pasado gran parte de su vida en prisión por su activismo político contra el sah Reza Pahlavi. Su lealtad al ayatollah Jomeini lo llevó a ocupar importantes cargos políticos, consolidando su poder como líder supremo tras la muerte de su predecesor.
En resumen, Alí Jamenei ha demostrado ser un líder implacable, dispuesto a recurrir a la represión para mantener su control sobre Irán. Sin embargo, la creciente oposición y las protestas actuales ponen en duda la solidez de su poder y su capacidad para abordar las demandas del pueblo.
