En los supermercados argentinos, la presencia de alimentos importados en las góndolas es cada vez más notoria. Etiquetas en inglés, alemán o francés sugieren calidad premium, pero ¿siempre es así? Clarín realizó un estudio comparativo de marcas para determinar si realmente estamos adquiriendo productos de primera calidad o si se trata de segundas o terceras marcas con un empaque extranjero.
Cervezas: un país detrás de cada etiqueta
Las cervezas importadas, especialmente las europeas con una larga tradición, ocupan un lugar destacado en los supermercados argentinos. Marcas como Blue Moon de Bélgica, Guinness Extra Stout de Irlanda, Grolsch Pilsner de Holanda o Goose Island Lager de Estados Unidos, se encuentran a precios que van desde los $3.000 hasta los $4.800 la botella. Sin embargo, la nacionalidad no siempre garantiza la calidad.
Detrás de cada nombre hay realidades muy distintas. Mientras que las cervezas con una larga historia de elaboración como Guinness o las belgas de estilo witbier o ale son reconocidas por su complejidad y perfil sensorial, otras marcas como Hermann Müller o Monastère Blond son consideradas segundas marcas en sus países de origen.
En Alemania, las cervezas de estilo pilsner y weissbier son consideradas referencias mundiales en calidad debido a los estándares de pureza como el Reinheitsgebot. Aunque algunas marcas importadas puedan tener etiquetas europeas, no siempre alcanzan el nivel de las grandes referencias cerveceras bávaras.
Pastas y salsas italianas: nivelan hacia arriba
El desembarco de pastas italianas en los supermercados argentinos ha sido bien recibido por los consumidores. Marcas como De Cecco y Colavita son reconocidas por su calidad, con precios que reflejan su prestigio en el mercado. La pasta seca italiana se distingue por su uso de sémolas seleccionadas, extrusión con dibujo de bronce y secado lento, características que aportan textura y sabor a los platos.
La pasta Diamond y la Pasta Bella, producidas en Albania, no alcanzan los estándares de excelencia de las marcas italianas, pero han sido reconocidas por su calidad en pruebas internacionales. En cuanto a las salsas, la passata tradicional italiana se destaca por su sabor puro y consistencia, posicionándose por encima de las salsas densamente condimentadas.
Chocolates: el caso del «origen belga»
Los chocolates importados, especialmente los belgas, gozan de una reputación bien ganada por siglos de tradición en la selección de cacao y técnicas de confección. En contraste, otros chocolates de origen brasileño o estadounidense tienden a estar en una calidad media. Los chocolates suizos de Lindt, por su parte, son ampliamente reconocidos como los mejores del mundo.
Quesos y jamón español, a todo precio
Francia destaca por su diversidad quesera, con variedades como el brie, el camembert o el reblochon entre las más reconocidas a nivel mundial. En los supermercados argentinos, podemos encontrar una variedad de quesos franceses a precios que reflejan su calidad premium. En cuanto al jamón español, marcas como Lourisierra ofrecen productos de alta calidad a precios que pueden resultar elevados para algunos consumidores.
En resumen, la presencia de alimentos importados en los supermercados argentinos no siempre garantiza una calidad superior. Es importante conocer la procedencia y la historia de elaboración de cada producto para asegurarnos de que estamos adquiriendo productos de primera calidad. ¡No te dejes engañar por las etiquetas extranjeras y busca la verdadera excelencia en cada producto que compras!






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