Rumbo de las Variables Macroeconómicas en Argentina
El rumbo de las variables macroeconómicas en la Argentina y su impacto dispar en el tejido productivo continúan generando profundos análisis entre los principales consultores del país. En las últimas horas, el economista Fernando Marengo realizó un pormenorizado diagnóstico de la coyuntura actual y advirtió que el territorio atraviesa una etapa de marcados contrastes, caracterizada por sectores vinculados al agro y la energía que operan en niveles récord, mientras que la industria manufacturera y la construcción todavía enfrentan las consecuencias de una severa etapa de ajuste.
La transición hacia una economía globalizada implica costos inmediatos, y el verdadero desafío central de la gestión será lograr que dicho crecimiento macroeconómico finalmente genere empleo genuino y una mayor actividad palpable para el conjunto de la población.
Al ser consultado sobre la divergencia entre las actividades que muestran excelentes resultados financieros y aquellas que permanecen fuertemente golpeadas, el analista dejó una definición conceptual contundente: «Yo diría que la respuesta es una economía heterogénea». En ese mismo sentido, el experto destacó que, si se toma el conjunto global de los bienes y servicios producidos, «la actividad económica está en récord histórico», aunque aclaró que este proceso de expansión actual no se distribuye de manera uniforme ni equitativa a lo largo de la cadena social.
Rentabilidad Empresarial y Desafíos del Empleo
El sector agropecuario, el entramado energético y determinados servicios basados en el conocimiento explican buena parte del impulso estadístico actual, mientras que el retroceso se observa en el sector industrial. La economía argentina está pasando de un esquema histórico de sustitución de importaciones a una inserción directa en los mercados del mundo, lo que obliga a las actividades comerciales a reconvertirse frente a una nueva dinámica basada en la competitividad y la libre competencia internacional.
El impacto de este cambio de reglas de juego se refleja en las planillas de rentabilidad de las corporaciones. Con la desaceleración de los precios, las firmas deben readecuar sus estructuras financieras. El economista explicó que «Cuando te bajó la inflación el sector privado dejó de recaudar el impuesto inflacionario. Entonces cayó fuerte la rentabilidad», lo que obliga a las empresas a eficientizarse.
Hay un desafío complejo debido a que «el que destruye destruye rápidamente y el que absorbe demora en absorber», haciendo referencia a los tiempos que requieren los sectores dinámicos para incorporar la mano de obra desplazada.
Restricción del Déficit y Comportamiento del Dólar en Año Electoral
Los sectores que crecen son los que generan divisas y los sectores que caen son los demandantes de divisas, una ecuación que otorga al Banco Central una mayor fortaleza externa pero que en el corto plazo exhibe dificultades para trasladar ese bienestar al consumo interno. En el contexto internacional, la región atraviesa un período favorable, pero el verdadero cambio estructural debe ser interno y de largo aliento.
Para lograr que los beneficios de la macroeconomía lleguen a los ciudadanos, la prioridad debe ser el mantenimiento del equilibrio fiscal y la creación de un marco de confianza que permita expandir el crédito bancario privado. Es fundamental no perder el déficit fiscal y propiciar la reactivación de la obra pública para dinamizar la actividad sin desfinanciar las arcas públicas.
En un año electoral, la demanda de divisas será una de las variables más sensibles. El éxito del plan económico dependerá de la destreza oficial para administrar esa presión cambiaria sin sobresaltos. La variable clave será la política de intervención del Banco Central para mantener la estabilidad cambiaria y evitar traslados directos a los precios de la canasta básica.
Conclusiones
En resumen, la economía argentina atraviesa una etapa de contrastes marcados, con sectores en crecimiento y otros en retroceso. La heterogeneidad económica se hace evidente en la distribución desigual de los beneficios macroeconómicos. El desafío está en lograr que este crecimiento se traduzca en empleo genuino y una mayor actividad económica para toda la población. La administración del déficit fiscal, la estabilidad cambiaria y la reactivación de sectores clave serán cruciales para alcanzar un desarrollo sostenible a largo plazo.
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