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Argentina apuesta fuerte por la IA: ¿preparados para el salto tecnológico o terreno de riesgo?

Argentina apuesta fuerte por la IA: ¿preparados para el salto tecnológico o terreno de riesgo?

Un nuevo giro digital en el país que pone en juego empleo, energía y futuro industrial

En Buenos Aires se palpita una expectativa inédita: el país se posiciona como protagonista en la revolución de la inteligencia artificial (IA). Pero –más allá del entusiasmo– surgen preguntas clave sobre si esa ola será justa, sostenible y realmente inclusiva.

El país que quiere liderar

Según un reciente informe, Argentina se encuentra entre los top 5 en América Latina en adopción de IA, con aplicaciones que van desde chatbots a diagnósticos médicos algoritmizados.
En el foro Oracle AI World 2025, donde se destacaron las oportunidades globales, se afirmó que “las transformaciones ya están en marcha y Argentina tiene el potencial de ser protagonista en esta nueva era digital”.
Esto significa que el país no sólo observa la revolución tecnológica, sino que busca subirse a ella.

¿Dónde están los focos?

Infraestructura y energía

La posibilidad de convertir zonas de la Patagonia o del norte argentino en polos tecnológicos es real gracias a su ventaja en recursos renovables (hidroeléctrica, eólica, solar) y cierto régimen regulatorio atractivo.
Pero justamente ahí está uno de los puntos críticos: ese crecimiento exige grandes inversiones energéticas, refrigeración, acceso fiable a red eléctrica. Y en un país con fragilidades en infraestructura, el “potencial” puede chocar con la realidad.

Ciencia local contra recortes

Una paradoja: mientras el sector tecnológico se impulsa, el financiamiento federal a ciencia y tecnología se hunde. El presupuesto para el sector cayó del 0,30 % del PBI en 2023 al previsto 0,15 % en 2025.
Esto abre un interrogante: ¿Quién desarrollará los talentos, quién investigará las bases? El riesgo es que Argentina se convierta en “instalador” de tecnología ajena, en vez de creador de la suya.

Aplicaciones con impacto social real

Un ejemplo tangible: un proyecto internacional —liderado por la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) junto a otras de Argentina, Brasil y Paraguay— usará IA para predecir brotes de enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti en la región.
Eso demuestra que la tecnología puede bajar al terreno, impactar vidas concretas. Pero también exige que haya políticas públicas, datos confiables y la participación efectiva del Estado.

¿Y qué significa para la gente?

¿Qué sigue en el corto plazo?


Para Argentina, estar en la ola digital no es sólo una oportunidad: es una encrucijada. ¿Se aprovechará para democratizar oportunidades y cerrar brechas o se convertirá en otra promesa que deja ganadores y perdedores visibles? La pregunta queda abierta. ¿Querés que exploremos cómo están trabajando las provincias para sumarse a ese desafío?

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