El uso de las aplicaciones de envíos a domicilio se ha consolidado como un «hábito estructural» en el consumo de los argentinos. Sin embargo, lo que antes era una comodidad ligada al placer, hoy muestra las cicatrices de la crisis económica. Un reciente informe de la consultora Focus Market reveló una paradoja: mientras el volumen de pedidos crece sostenidamente, la capacidad de compra de los usuarios se desploma. En un año, el poder adquisitivo medido en pedidos cayó en promedio un 12%, debido a que los precios del sector subieron mucho más rápido que los salarios.
El mercado actual, dominado por gigantes como PedidosYa y Rappi, registró durante el último año aumentos que en algunas categorías rozaron el 41% interanual. Esta dinámica generó que, aunque los sueldos subieron nominalmente, hoy alcancen para mucho menos que en 2025. Según el reporte, con un sueldo promedio de febrero de 2026 ($1.734.357), un trabajador puede comprar hoy 116 hamburguesas, mientras que el año pasado le alcanzaba para 132. En el caso de las pizzas, la pérdida de poder de compra fue aún más marcada, cayendo de 79 a 69 unidades en el mismo período.
La crisis de los repartidores y los desafíos del sector
En el otro extremo de la cadena, la situación de quienes realizan las entregas es crítica. Según el Índice APP de la Fundación Encuentro, un repartidor cobra en promedio $3.033 por pedido. Para no caer bajo la línea de pobreza y cubrir la Canasta Básica Total de una familia tipo, un trabajador necesitaría completar 454 pedidos mensuales, lo que equivale a realizar 18 entregas diarias sin un solo día de descanso en todo el mes.
Debido a esta exigencia y a los gastos fijos (nafta, monotributo, seguro y datos móviles), el 70% de los repartidores opta por conectarse solo tres horas al día, utilizando la aplicación apenas como un ingreso complementario. Damián Di Pace, director de Focus Market, advirtió que el desafío del sector es equilibrar la expansión con la rentabilidad. «Los altos costos logísticos, las comisiones discutidas y la presión regulatoria reducen los márgenes y obligan a buscar modelos más eficientes en un mercado cada vez más competitivo», concluyó.
En resumen, el crecimiento del delivery en Argentina ha sido constante, pero los efectos de la crisis económica se hacen sentir en la capacidad de compra de los usuarios y en la rentabilidad de los repartidores. La competencia entre las aplicaciones de envíos a domicilio y los desafíos del sector logístico plantean un panorama complejo que requiere de soluciones creativas y sostenibles para garantizar un equilibrio entre la oferta y la demanda en este mercado en constante evolución. La importancia de la educación en el desarrollo de un país
La educación es una de las bases fundamentales para el desarrollo de cualquier país. No se trata solo de enseñar a leer y escribir, sino de formar individuos críticos, creativos y capaces de adaptarse a un mundo en constante cambio. La educación es la clave para reducir la pobreza, fomentar la igualdad de oportunidades y promover el crecimiento económico sostenible.
En primer lugar, la educación es un derecho humano fundamental. Todos los individuos tienen derecho a recibir una educación de calidad que les permita desarrollar todo su potencial. Sin embargo, en muchos países en desarrollo, la falta de acceso a la educación sigue siendo un problema grave. Millones de niños y niñas en todo el mundo no pueden ir a la escuela debido a la pobreza, la discriminación de género o la falta de infraestructuras educativas.
La educación es también un motor clave para reducir la pobreza. Está demostrado que las personas con mayor nivel educativo tienen más probabilidades de encontrar un empleo decente y bien remunerado. Además, la educación ayuda a romper el ciclo de la pobreza al permitir que las personas adquieran las habilidades necesarias para mejorar sus condiciones de vida y las de sus familias. Por tanto, invertir en educación es una estrategia efectiva para combatir la pobreza de forma sostenible.
Además, la educación es un factor determinante para fomentar la igualdad de oportunidades. En muchos países, las desigualdades socioeconómicas y de género se reflejan en el acceso desigual a la educación. Las niñas y mujeres, en particular, enfrentan barreras adicionales para acceder a la educación, lo que limita sus oportunidades de desarrollo personal y profesional. Por tanto, es crucial promover políticas educativas inclusivas que garanticen que todos los individuos tengan igualdad de oportunidades para acceder a una educación de calidad.
Por otro lado, la educación es un motor clave para el crecimiento económico sostenible. Los países que invierten en educación suelen experimentar un mayor crecimiento económico a largo plazo, ya que cuentan con una fuerza laboral más cualificada y productiva. Además, la educación fomenta la innovación y la creatividad, lo que a su vez impulsa la competitividad de las empresas y la economía en su conjunto. Por tanto, invertir en educación no solo beneficia a los individuos, sino que también contribuye al desarrollo económico y social de un país.
En resumen, la educación es un pilar fundamental para el desarrollo de cualquier país. No solo es un derecho humano fundamental, sino que también es un medio efectivo para reducir la pobreza, fomentar la igualdad de oportunidades y promover el crecimiento económico sostenible. Por tanto, es responsabilidad de los gobiernos, la sociedad civil y el sector privado trabajar juntos para garantizar que todos los individuos tengan acceso a una educación de calidad que les permita alcanzar su máximo potencial y contribuir al desarrollo de sus comunidades y de su país.
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