El impacto de la apertura del mercado estadounidense en la carne argentina
La celebración por la apertura del mercado estadounidense a la carne argentina puede tener su «lado B»: ya se está notando en el mercado de Cañuelas un sostenido aumento del ganado, con el novillito en $5.000 por kilo vivo, un 42% por encima del precio de octubre y un 25% más que en diciembre, en plena suba estacional del consumo.
En las carnicerías, el precio para los consumidores aumentó un 4,1% en las últimas cuatro semanas, según el relevamiento de inflación de alimentos que realiza la consultora LCG. El consumo local viene recuperándose y cerró el año pasado con un promedio de 116,4 kilos per capita, de los cuales unos 49,9 kilos corresponden a cortes vacunos.
El debate sobre la presión en los precios del mercado interno
La perspectiva de un boom exportador siempre renovó en Argentina el viejo debate respecto de si el mercado internacional puede presionar los precios del mercado interno. En Estados Unidos se consume una carne de alta calidad, lo cual queda en evidencia en las estadísticas. A pesar de que China es el destino del 65% de la exportación cárnica argentina -medida en volumen-, solo representa 48% medida en dólares. El mercado estadounidense, en cambio, que el año pasado compró apenas un 5% del volumen, representó casi el 8% de la facturación, según un reporte de la Fundación Mediterránea.
¿Presión sobre los precios?
¿Hay que preocuparse por una presión al alza de los precios de la carne en el mercado doméstico? En una situación normal, la respuesta sería un rotundo no. Después de todo, por más que el gobierno y los ganaderos celebren el acuerdo, Argentina seguirá siendo un proveedor marginal del mercado estadounidense -actualmente es un 2% de las importaciones del país del norte-.
Sin embargo, desde hace meses que los expertos en el negocio ganadero están advirtiendo sobre una escasez de novillos y reducción del rodeo, justo cuando se intensifica la demanda internacional.
EE.UU. con demanda insatisfecha
Lo que parece asegurado es la continuidad de la demanda estadounidense, dado que se produjo una reducción del rodeo vacuno, que llegó a un mínimo histórico de 95 millones de cabezas, y que luce incapaz de satisfacer la demanda para el principal mercado consumidor del mundo.
Esa situación contribuyó a una agudización de la inflación en Estados Unidos, lo que derivó en que la administración Trump priorizara el incremento de la importación.
En términos de ingreso de dólares, para Argentina, con los actuales precios del mercado internacional, la mejora en el acceso a EE.UU. implicaría un potencial de u$s800 millones, según estiman en el sector cárnico.
Conclusión
La apertura del mercado estadounidense a la carne argentina ha generado un impacto significativo en el mercado interno, con un aumento en los precios y un debate sobre la presión en los mismos. Si bien las cifras de exportación a Estados Unidos son modestas en comparación con otros países, la demanda insatisfecha en el mercado estadounidense presenta una oportunidad para el sector cárnico argentino.
La escasez de novillos y la reducción del rodeo plantean desafíos para mantener la oferta y los precios estables en el mediano plazo, pero se vislumbra un potencial de crecimiento en las exportaciones y en los ingresos para el país.
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