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Atucha II obtiene puntaje máximo en medición mundial de WANO y Embalse alcanza 98,4 puntos: un logro sin precedentes La combinación de altos estándares de seguridad operativa y la apertura a la inversión privada posicionan al país como un proveedor clave en la transición energética global

Estas calificaciones son un reconocimiento al compromiso y la dedicación de los equipos de Nucleoeléctrica Argentina, que han logrado posicionar a las centrales nucleares del país en lo más alto de la industria a nivel mundial.

El logro de alcanzar los 100 puntos en el PI-Index por parte de la Central Nuclear Atucha II es un hito histórico que demuestra la excelencia en su operación y el cumplimiento de los más altos estándares de seguridad y calidad. Por su parte, la Central Nuclear Embalse también ha demostrado un desempeño sobresaliente al obtener 98,4 puntos sobre 100, lo que la ubica entre las mejores centrales nucleares a nivel global.

Estos resultados no solo reflejan la experiencia y el compromiso de los equipos de Nucleoeléctrica, sino que también sientan las bases para la expansión internacional de la compañía. Con más de cinco décadas de trayectoria en el sector nuclear, Nucleoeléctrica busca aprovechar su experiencia y conocimientos técnicos para incursionar en nuevos mercados y contribuir al crecimiento del sector nuclear argentino.

La apertura al capital privado en el sector nuclear argentino es un paso importante hacia la consolidación de un modelo de negocios exportador. La integración de socios privados en proyectos de alta envergadura, como la puesta en marcha comercial del reactor RA-10, permitirá a la Argentina captar una parte significativa del mercado global de radioisótopos y ofrecer servicios tecnológicos avanzados a nivel internacional.

La estrategia de exportación de servicios tecnológicos y la comercialización de radioisótopos son solo el comienzo de un ambicioso plan de expansión internacional para Nucleoeléctrica. Con el respaldo de las calificaciones sobresalientes obtenidas en 2026 y el compromiso de seguir manteniendo los más altos estándares de calidad y seguridad, la compañía se posiciona como un actor clave en la industria nuclear a nivel mundial.

En resumen, los logros alcanzados por las centrales nucleares argentinas Atucha II y Embalse no solo son un motivo de orgullo para el país, sino que también abren nuevas oportunidades de negocio y colaboración a nivel internacional. Con su excelencia operativa y su compromiso con la seguridad y la calidad, Nucleoeléctrica Argentina se consolida como un referente en la industria nuclear global y como un motor de desarrollo para el sector en Argentina. La combinación de altos estándares de seguridad operativa y la apertura a la inversión privada consolida el perfil del país como un proveedor comercial clave para la transición energética mundial. En este sentido, la reciente información proporcionada por Nucleoeléctrica sobre la contribución de las centrales nucleares al suministro energético nacional es un claro ejemplo de cómo la combinación de tecnologías avanzadas y políticas de fomento a la inversión están marcando la pauta en el sector eléctrico argentino.

Impacto en el sistema eléctrico

Durante el primer semestre del año, las centrales nucleares lograron cubrir el 13% de la demanda residencial del país, lo que representa un hito significativo en el proceso de transición hacia fuentes de energía más limpias y sostenibles. La generación conjunta de Atucha II y Embalse superó los 4,4 millones de megavatios hora (MWh) de energía limpia, proporcionando un aporte fundamental a la matriz energética nacional en momentos de alta exigencia operacional.

Este nivel de entrega es crucial para garantizar la estabilidad del Sistema Argentino de Interconexión (SADI), ya que la potencia nuclear inyectada permite amortiguar los picos de consumo residencial asociados a las variaciones climáticas, al tiempo que brinda previsibilidad frente a las fluctuaciones de otras fuentes de energía del sistema.

La energía nuclear también juega un papel fundamental en la optimización del despacho de generación, al ofrecer una carga de base constante que contribuye a la eficiencia económica del sector eléctrico. En un contexto donde se busca reducir la dependencia de combustibles fósiles importados, la energía atómica se presenta como una alternativa segura y confiable para satisfacer la demanda energética del país.

Además de los logros en generación de energía, la empresa estatal está trabajando en la extensión de vida de Atucha I, la primera central nuclear de la Argentina y América Latina. Estas labores de acondicionamiento e ingeniería buscan renovar su licencia operativa para sumar 30 años adicionales de entrega de energía al sistema eléctrico, lo que refleja el compromiso del país con la energía nuclear como parte integral de su matriz energética.

La consolidación de altos estándares de seguridad y factor de carga no solo se traduce en marcas históricas de generación, sino que también fortalece el desarrollo de la cadena de valor y las capacidades tecnológicas locales. La colaboración con empresas del ecosistema nuclear, como INVAP y CONUAR, refuerza la solidez operativa de la compañía y su proyección internacional en el mercado de la energía.

En resumen, la combinación de altos estándares de seguridad operativa y la apertura a la inversión privada están posicionando a Argentina como un proveedor clave en la transición energética global. Con un enfoque en la generación de energía limpia y sostenible, el país está demostrando su compromiso con un futuro energético más seguro, confiable y sostenible para las generaciones venideras.

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