En Colombia, el año 2025 culminó con un preocupante aumento en el número de asesinatos de líderes sociales y defensores de derechos humanos, llegando a un total de 187 casos. Este incremento refleja la persistencia del conflicto en el país y plantea serias inquietudes de cara a las próximas elecciones legislativas y presidenciales. Desde 2016, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) ha registrado un progresivo aumento en estos actos violentos, alcanzando su punto máximo en 2020 con 252 homicidios. A pesar de ligeros descensos en años posteriores, la violencia no ha logrado ser erradicada, lo que subraya la gravedad de la situación.
La situación actual y sus causas
La Defensoría del Pueblo advierte que la situación se encuentra estancada y no muestra mejoras significativas. Entre las causas de estos crímenes se encuentran factores estructurales como la transformación de la violencia, el fortalecimiento de grupos armados y la debilidad de la capacidad estatal. Juana Cabezas, investigadora de Indepaz, destaca que el año 2025 ha estado marcado por un aumento en los asesinatos de líderes sociales, especialmente en áreas rurales, relacionado con el calendario político.
El impacto de la impunidad
La impunidad juega un papel crucial en la continuidad de estos asesinatos, ya que en muchos casos las investigaciones solo logran identificar a los autores materiales, que suelen ser jóvenes vinculados a bandas asociadas con grupos armados. Esto conduce a que los casos sean reducidos a simples "rencillas" o "hechos pasionales", en lugar de reconocer su verdadero trasfondo relacionado con el liderazgo social. La falta de conciencia por parte de la población colombiana en frente a esta problemática es aún preocupante, aunque algunas comunidades indígenas han mantenido su resistencia y protesta de manera constante.
Defensa del territorio y la vida
La senadora indígena Aída Quilcué relata su experiencia de lucha por la defensa del territorio y los derechos colectivos, enfrentando múltiples amenazas a lo largo de su vida. En Colombia, pensar diferente sigue siendo peligroso, y la ayuda institucional muchas veces resulta insuficiente, obligando a los líderes a buscar mecanismos de autoprotección. Héctor Marino Carabalí, defensor social en el municipio de Buenos Aires, destaca la importancia de los liderazgos sociales y la resistencia frente a la violencia, a pesar del miedo que puedan sentir.
En resumen, el aumento de los asesinatos de líderes sociales en Colombia durante el año 2025 refleja la persistencia del conflicto y la vulnerabilidad de aquellos que defienden los derechos humanos y el territorio. La impunidad, la falta de conciencia social y la estigmatización de quienes piensan diferente son factores que contribuyen a esta alarmante situación que requiere de acciones urgentes para su prevención y erradicación.
