La problemática de la gente en situación de calle es un tema que preocupa a la sociedad en su conjunto, y el reciente censo realizado en la Ciudad de Buenos Aires arrojó datos alarmantes. Según los resultados obtenidos, se identificó a un total de 5.176 personas durmiendo en las calles de la ciudad, lo que representa un aumento del 30% en comparación con el censo realizado en noviembre de 2024.
Este incremento en la cantidad de personas en situación de calle refleja una tendencia preocupante que se viene observando en los últimos años. La Ciudad de Buenos Aires realiza dos censos al año, en abril o mayo y en noviembre, con el objetivo de relevar a la población en situación de calle y poder implementar políticas que aborden esta problemática de manera efectiva.
Uno de los datos más relevantes que arrojó el censo fue la situación de los Centros de Inclusión Social, conocidos como paradores, donde se contabilizó a 3.563 personas. Este número representa un incremento del 26% en comparación con el censo anterior. A pesar de este aumento, desde la Ciudad aseguran que la ocupación de los paradores no está colapsada y que se han inaugurado 10 nuevos paradores durante el año 2025, sumando un total de 58 con 4.900 plazas disponibles.
El ministro del área, Gabriel Mraida, destacó la implementación de políticas de segmentación en los paradores, destinadas a atender las necesidades específicas de cada grupo de personas en situación de calle. Existen paradores para familias, para personas con problemas de salud mental, para quienes atraviesan tratamientos por adicciones, para personas mayores e incluso para aquellos que tienen mascotas, un factor que muchas veces impide que las personas en situación de calle accedan a los refugios.
Otro dato relevante que se desprendió del censo es que el 90% de las personas encuestadas que se encontraban alojadas en los paradores habían permanecido allí toda la semana, lo que demuestra una cierta estabilidad en su situación de vivienda. Esta estabilidad les permite acceder a servicios como la escolarización de los niños o la participación en cursos de formación.
En cuanto a la situación de las personas que efectivamente duermen en la calle, el censo identificó que el 83% son hombres de entre 19 y 60 años. Además, se observó que casi el 70% de ellos no son oriundos de la Ciudad de Buenos Aires, sino que provienen de otras provincias o incluso de otros países. Esta situación refleja la complejidad y diversidad de las problemáticas que enfrentan las personas en situación de calle.
Otro dato preocupante es la permanencia en la calle de estas personas, ya que el 68,2% lleva más de un año durmiendo a la intemperie, e incluso 313 personas encuestadas afirmaron llevar más de tres años en esta situación. Los principales motivos que llevan a las personas a encontrarse en la calle son los problemas laborales y económicos, así como los conflictos familiares. El 45% de ellos pasaron casi un año sin tener contacto con sus familias.
En cuanto a la distribución geográfica, se observó que la mayor concentración de personas en situación de calle se registró en las comunas 1 y 3, que integran los barrios del Área Central de la Ciudad. Estos datos reflejan la complejidad de la problemática y la necesidad de implementar políticas integrales que aborden las distintas causas que llevan a las personas a encontrarse en la calle.
En conclusión, el reciente censo de gente en situación de calle en la Ciudad de Buenos Aires pone de manifiesto la urgente necesidad de implementar políticas públicas que aborden esta problemática de manera integral. Es fundamental trabajar en la prevención de la situación de calle, así como en la contención y asistencia de las personas que se encuentran en esta situación, garantizando el acceso a servicios básicos y promoviendo la reinserción social de quienes se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad.
La realidad de las personas en situación de calle en la Ciudad de Buenos Aires
En la Ciudad de Buenos Aires, la problemática de las personas en situación de calle es una preocupación constante. A pesar de los esfuerzos por parte de organizaciones sociales y el gobierno para brindar asistencia, todavía existen desafíos importantes por enfrentar.
Uno de los principales problemas es la falta de un sistema eficiente para identificar y asistir a estas personas. Si bien se ha implementado un número de teléfono de emergencia, el 108, para recibir denuncias y solicitudes de ayuda, aún hay limitaciones en la capacidad de respuesta. Además, la resistencia a llevar a cabo un censo exhaustivo por parte de las autoridades dificulta la obtención de datos precisos sobre la cantidad de personas en situación de calle.
En este sentido, las organizaciones sociales han reclamado durante años que el censo se realice de manera más amplia, abarcando todo el territorio y durante varios días. Esta metodología permitiría obtener una imagen más completa de la problemática y facilitaría la planificación de estrategias de intervención más efectivas.
Actualmente, el gobierno porteño lleva a cabo un operativo de 12 horas durante la noche y la madrugada para censar a las personas en situación de calle. Sin embargo, este enfoque puede resultar insuficiente para abordar la complejidad de la problemática y garantizar una asistencia adecuada a todas las personas afectadas.
Un aspecto importante a considerar es la inclusión de las personas que se encuentran en paradores en el conteo de personas en situación de calle. Esta medida, implementada en 2021, ha permitido reflejar de manera más fiel la realidad de quienes no tienen un hogar estable.
El Tercer Censo Popular de Personas en Situación de Calle, realizado por diversas organizaciones en 2025, arrojó cifras alarmantes. Se contabilizaron 7.898 personas durmiendo en las calles y 3.994 en centros de inclusión social, lo que suma un total de 11.892 personas sin hogar en la ciudad. Estos números duplican las cifras oficiales y evidencian la magnitud del problema.
Entre los datos más preocupantes se destaca que el 37,9% de las personas encuestadas se quedó sin techo en el último año, y el 64% reportó un deterioro de su salud desde que vive en la calle. Además, el 80,7% denunció haber sufrido algún tipo de violencia institucional, principalmente por parte de la policía y de organismos gubernamentales.
Ante esta realidad, es fundamental que se tomen medidas urgentes para garantizar la protección y el bienestar de las personas en situación de calle. Es necesario implementar políticas integrales que aborden las causas estructurales de la problemática y que brinden una atención adecuada a quienes más lo necesitan.
En conclusión, la situación de las personas en situación de calle en la Ciudad de Buenos Aires requiere de un abordaje integral y coordinado entre el gobierno, las organizaciones sociales y la sociedad en su conjunto. Es fundamental visibilizar esta problemática, generar conciencia y promover acciones concretas para garantizar los derechos y la dignidad de todas las personas, sin importar su condición de vida.
La importancia de la educación financiera en tiempos de crisis
En medio de la crisis económica mundial provocada por la pandemia del COVID-19, la educación financiera se ha convertido en una herramienta fundamental para afrontar los desafíos económicos que enfrentamos a nivel global. La falta de conocimiento sobre cómo administrar de manera adecuada los recursos financieros ha llevado a muchas personas a enfrentar dificultades económicas durante estos tiempos de incertidumbre. Es por ello que es crucial promover la educación financiera como una forma de empoderar a las personas para tomar decisiones informadas y responsables en cuanto a sus finanzas personales.
La educación financiera va más allá de saber cómo ahorrar o invertir dinero. Se trata de adquirir habilidades y conocimientos que permitan a las personas gestionar de manera eficiente sus ingresos, gastos, ahorros e inversiones. En tiempos de crisis, esta educación cobra aún más relevancia, ya que ayuda a las personas a tener un mayor control sobre su situación financiera y a tomar decisiones acertadas para proteger sus recursos y bienestar económico.
Uno de los aspectos clave de la educación financiera es la planificación financiera. Tener un plan financiero sólido es fundamental para enfrentar situaciones de crisis, ya que permite establecer metas claras, identificar prioridades y tomar medidas concretas para alcanzar la estabilidad económica. La planificación financiera incluye la elaboración de un presupuesto, la gestión de deudas, el ahorro e inversión de dinero, entre otros aspectos fundamentales para garantizar una salud financiera sólida.
En este sentido, la educación financiera también implica el desarrollo de habilidades para la toma de decisiones financieras acertadas. Esto incluye la capacidad de evaluar diferentes opciones de inversión, entender los riesgos asociados a cada una, y tomar decisiones informadas que se alineen con los objetivos financieros a largo plazo. En tiempos de crisis, estas habilidades son fundamentales para proteger los recursos financieros y adaptarse a un entorno económico desafiante.
Además, la educación financiera también fomenta la adopción de hábitos financieros saludables. Esto incluye la disciplina en el ahorro, la gestión eficiente de los ingresos y gastos, y la capacidad de adaptarse a situaciones económicas cambiantes. En momentos de crisis, es importante contar con hábitos financieros sólidos que permitan afrontar los desafíos económicos de manera más efectiva y reducir la incertidumbre financiera.
Otro aspecto relevante de la educación financiera en tiempos de crisis es la gestión del riesgo financiero. Entender los riesgos asociados a las decisiones financieras y saber cómo mitigarlos es fundamental para proteger los recursos financieros y evitar situaciones de endeudamiento excesivo o pérdidas financieras. La educación financiera brinda las herramientas necesarias para evaluar los riesgos y tomar decisiones acertadas que protejan la estabilidad financiera en momentos de crisis.
En conclusión, la educación financiera se ha convertido en una herramienta fundamental en tiempos de crisis económica. Promover el conocimiento y las habilidades necesarias para gestionar de manera eficiente los recursos financieros es fundamental para empoderar a las personas y ayudarlas a enfrentar los desafíos económicos que se presentan en un entorno de incertidumbre. La educación financiera no solo permite tomar decisiones informadas y responsables, sino que también fomenta la adopción de hábitos financieros saludables y la gestión eficiente del riesgo financiero. En definitiva, invertir en educación financiera es invertir en un futuro económico más sólido y resiliente para todos.







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