El crecimiento de Vaca Muerta no se explica solamente por la cantidad de pozos perforados o los récords de producción de petróleo y gas. Detrás de cada etapa de fractura hidráulica existe una compleja operación logística que debe garantizar el abastecimiento constante de uno de los insumos esenciales para la actividad: la arena.
Miles de camiones recorren cada mes las rutas que conectan las principales zonas productoras de arena con los yacimientos neuquinos. La escala de esta operación ya es significativa y podría aumentar en los próximos años a medida que crezca la actividad de fractura.
De acuerdo con las proyecciones recopiladas por Planeta Camión, Vaca Muerta utilizó alrededor de 5,5 millones de toneladas de arena durante 2025. Para 2026 se esperan unas 7 millones de toneladas y, en 2027, la demanda podría acercarse a 8 millones de toneladas.
El incremento está directamente relacionado con la cantidad de etapas de fractura hidráulica. Frente a las aproximadamente 25.000 realizadas durante 2025, las estimaciones contemplan unas 30.000 etapas para 2026 y cerca de 35.000 en 2027.
Como el abastecimiento de arena es indispensable para el funcionamiento de los sets de fractura, el transporte debe operar de manera prácticamente permanente.
De Entre Ríos a Neuquén: una logística de más de 1.000 kilómetros
Uno de los principales desafíos de esta cadena logística es la distancia que deben recorrer los camiones.
Alrededor del 75% de la arena utilizada en Vaca Muerta proviene de Entre Ríos, mientras que el resto corresponde principalmente a fuentes ubicadas más cerca de la cuenca neuquina.
Dentro de Entre Ríos, las canteras de Ibicuy, en el sur provincial, concentran material de alta calidad para las operaciones de fractura. También se utiliza arena de río, mientras que los recursos provenientes de zonas más próximas, principalmente en Río Negro, todavía representan una proporción menor.
Esta concentración de la oferta obliga a cubrir trayectos superiores a los 1.000 kilómetros entre las zonas de extracción y los yacimientos de Vaca Muerta.
En condiciones normales, el recorrido entre Entre Ríos y Neuquén podría completarse en aproximadamente 48 horas. Sin embargo, algunos viajes actualmente demandan entre 70 y 75 horas.
Las demoras pueden generarse en diferentes puntos del circuito, desde las canteras y los centros de carga hasta los lugares de descarga. También influyen las condiciones climáticas, el estado de las rutas y los procedimientos establecidos por las distintas operadoras.
El impacto es directo: cuanto más demora un camión en completar un ciclo, menos viajes puede realizar durante el mes. Para mantener el mismo volumen de arena transportado, entonces, es necesario aumentar la cantidad de unidades disponibles.
Vaca Muerta requiere una flota de hasta 4.300 camiones
Actualmente, cada camión destinado al traslado de arena realiza en promedio seis viajes mensuales.
Con una flota que puede alcanzar los 4.300 camiones, el movimiento de arena representa una operación permanente de transporte pesado entre las provincias proveedoras y Vaca Muerta.
Y el crecimiento de la actividad podría exigir todavía más unidades.
Las proyecciones indican que hacia 2028 podrían ser necesarios entre 1.000 y 1.500 camiones adicionales, lo que implicaría una expansión cercana al 30% respecto de la flota actual.
Pero incorporar vehículos no sería suficiente.
El aumento de la actividad también demandará más conductores profesionales, infraestructura para carga y descarga y una reducción de los tiempos improductivos que afectan actualmente a los recorridos.
Cómo impacta el boom de la arena en las rutas
El crecimiento del transporte de arena también genera presión sobre las rutas utilizadas para conectar los centros de producción con la cuenca neuquina.
La provincia de La Pampa, por ejemplo, realizó un estudio a pedido del gobierno provincial y elaborado por el Consejo Federal de Inversiones para analizar el impacto del tránsito de camiones sobre la infraestructura vial.
A partir de ese diagnóstico comenzaron a evaluarse distintas alternativas para financiar el mantenimiento de los corredores utilizados por el transporte pesado.
Entre las opciones aparece la posibilidad de establecer un sistema de peajes para los camiones que atraviesan la provincia sin estar radicados allí.
El debate pone sobre la mesa una cuestión que podría ganar relevancia a medida que avance Vaca Muerta: quién debe asumir el costo de mantener la infraestructura utilizada por una actividad productiva cuya escala atraviesa varias provincias.
El problema de los kilómetros sin carga
Otro de los desafíos está en los viajes de regreso.
Los camiones que trasladan arena hacia Neuquén pueden retornar sin carga, lo que genera kilómetros improductivos y aumenta el costo de toda la operación.
Una alternativa consiste en vincular esta logística con la actividad agropecuaria para aprovechar los mismos vehículos en el regreso y transportar cereales u otras cargas.
De esta manera, un mismo recorrido podría servir para dos operaciones diferentes.
Para que esto sea posible, sin embargo, se necesita coordinación entre transportistas, cargadores y operadores logísticos. También es necesario garantizar que las unidades sean compatibles con las diferentes cargas y puedan cumplir con los procesos de limpieza correspondientes.
La logística, un factor clave para Vaca Muerta
La expansión de Vaca Muerta está convirtiendo a la logística de insumos en un componente cada vez más importante de la actividad hidrocarburífera.
En el caso de la arena, la combinación de distancias superiores a 1.000 kilómetros, millones de toneladas transportadas y la necesidad de abastecer de manera continua a los sets de fractura convierte al transporte en un eslabón estratégico.
El desafío hacia los próximos años será acompañar el aumento de la demanda sin que los problemas de infraestructura y los tiempos de traslado se conviertan en un límite para el crecimiento de la producción.
Con una demanda que podría alcanzar 8 millones de toneladas de arena en 2027, la capacidad logística será cada vez más determinante.
Sumar camiones será una parte de la respuesta, pero también será necesario mejorar las rutas, reducir las esperas, optimizar las operaciones de carga y descarga y encontrar alternativas para aprovechar los viajes de regreso.
En otras palabras, detrás de cada nueva etapa de fractura de Vaca Muerta existe una operación logística de enorme escala. Y a medida que la formación neuquina acelere su crecimiento, la capacidad de llevar la arena hasta los yacimientos a tiempo será tan importante como disponer del recurso en las canteras.
En resumen, el transporte de arena para Vaca Muerta es una operación logística compleja que requiere coordinación y planificación para satisfacer la creciente demanda de insumos. La logística se vuelve un factor clave en el desarrollo de la actividad hidrocarburífera, con desafíos como la distancia de los trayectos, la necesidad de más vehículos y conductores, y la optimización de rutas y tiempos de traslado. La eficiencia logística será fundamental para garantizar el abastecimiento continuo de arena a los yacimientos, impulsando el crecimiento de Vaca Muerta en los próximos años.
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