Recuerdos de una Noche Fatídica
Es de noche y los flashes aparecen para los dos. Los disparos, la sangre o la ambulancia. Pasaron 10 años pero esos recuerdos -dicen- son algo que los «acompañará toda la vida».
El Ataque que Cambió sus Vidas
El 31 de diciembre de 2015, a las 4 de la mañana, Fernando Pengsawath y Lucrecia Yudati fueron baleados por los protagonistas de la triple fuga de General Alvear, Martín y Christian Lanatta y Víctor Schillaci, cuando realizaban un control de tránsito en la ruta provincial 20, a la altura del kilómetro 100, a pocos kilómetros de Ranchos, una localidad del partido General Paz.
A él, hoy de 32 años, lo operaron 38 veces, la última hace algunos días, para cambiar una malla que tiene en el abdomen y que su cuerpo rechaza. A ella, que tiene 43, le practicaron 56 y sumará otra cirugía en 2026 porque deben remover una placa de su pie.
Secuelas que Perduran en el Tiempo
Fernando y Lucrecia viven cerca, se cruzan en la vereda, se preguntan por sus padres. Son vecinos pero también testigos de un episodio que marcaría sus vidas para siempre. Agradecen estar vivos aunque todavía cargan con las secuelas de un ataque brutal.
«Estoy vivo, me quedaron secuelas físicas por tantas cirugías. Y también de la cabeza, cuesta a veces superarlo. Me quedan esos flashes, mayormente a la noche, pero hago actividad física y tengo cicatrices nada más», le cuenta Fernando a Clarín mientras hace reposo tras su última intervención.
Un Nuevo Camino Tras la Tragedia
Fernando soñaba con hacer carrera en la Bonaerense, solo había podido cumplir un año de servicio cuando «pasó todo». Estaba listo para empezar la carrera de oficiales y soñaba con ser comisario. Pero los hermanos Lanatta y Víctor Schillaci, que se habían escapado cuatro días antes de la cárcel de General Alvear, se cruzaron en su camino.
Ahora se dedica a trabajar junto a su hermano mayor en una PyME textil que tiene negocios en Flores. Hace un año se casó con la novia que tenía desde que le dispararon y vuelve dos o tres veces por semana a Ranchos para estar con su familia.
Justicia Después de la Pesadilla
En 2020 los hermanos Cristian y Martín Lanatta fueron condenados por el Tribunal Oral Criminal (TOC) 1 de La Plata a 13 años de prisión y Víctor Schillaci a 7 por balear a Fernando y a Lucrecia.
Los imputados ya cumplían prisión perpetua por el triple crimen de General Rodríguez en 2008. Habían sido condenados por matar a los empresarios farmacéuticos Sebastián Forza (34), Leopoldo Bina (37) y Damián Ferrón (35), en un hecho vinculado al tráfico de efedrina.
Consecuencias y Superación
Marcelo Schillaci está internado en el Hospital Penitenciario de Ezeiza a la espera de un trasplante de hígado. Fernando se enteró por los medios y, con algo de culpa, reconoce que recibió la noticia con atención: «Me enteré que uno de ellos está enfermo. Medio que lo celebré, porque semejante maldad que nos hicieron a nosotros. No se le desea la muerte a nadie, pero es difícil no pensarlo cuando todavía tenemos que enfrentar las consecuencias de lo que pasó».
«Para mí es un capítulo que se cerró», resalta Lucrecia, que agrega que todavía le cuesta pasar por la ruta, donde pasó todo. «Ni miro, trato de no acordarme. Me quedé con miedo, no te puedo decir que no. Cuando ando por la calle, porque no puedo ni correr. Eso me da una bronca».
Conclusiones
El ataque sufrido por Fernando y Lucrecia hace diez años dejó secuelas físicas y emocionales que todavía persisten en sus vidas. A pesar de las cirugías y el dolor, ambos han encontrado formas de seguir adelante, construyendo nuevas metas y enfrentando el pasado con valentía. La justicia ha llegado en forma de condena para sus agresores, pero las marcas de aquella noche trágica siguen presentes en su día a día. La fuerza y el amor que los sostienen son ahora su mejor arma para superar los fantasmas del pasado.







:quality(75):max_bytes(102400)/assets.iprofesional.com/assets/jpg/2025/07/599130_landscape.jpg?ssl=1)
:quality(75):max_bytes(102400)/assets.iprofesional.com/assets/jpg/2024/03/568640_landscape.jpg?ssl=1)