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Caputo molesto por el número deuda: palabras clave

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Razones detrás de la postergación del nuevo índice de inflación

La última versión del Gobierno sobre la razón para postergar la nueva forma de medir la inflación es la siguiente: como están seguros de que va a caer, no quieren que se diga —especialmente desde el kirchnerismo— que la baja se debe a una manipulación del índice.

Decisión basada en los números

Según fuentes oficiales, la medición de enero que se iba a dar a conocer arrojaba una suba promedio de los precios de más del 3% (superior al 2,8% de diciembre) versus un 2,5% manteniéndola sin cambios, un número anticipado por Caputo. Y es la razón fundamental de la renuncia de Marco Lavagna a la dirección del Instituto de Estadística Nacional.

Peso de los servicios en el nuevo IPC

En el nuevo IPC el peso de los servicios se incrementa 12 puntos porcentuales en detrimento de los bienes. Y como viene explicando Clarín, no era casual que, pese a que el INDEC tenía previsto lanzar el nuevo índice hace al menos dos años, desde el Gobierno fueron postergando su implementación hasta que avanzara el ajuste de las tarifas de los servicios para evitar que la medición de inflación arrojara valores más altos.

Impacto del fuerte aumento de los servicios

El fuerte aumento de los servicios durante enero y los que están pautados para febrero y meses siguientes llevaron a Economía a considerar conveniente frenar la nueva medición, como lo vino haciendo en estos 2 años.

Proyecciones para el futuro

En caso de que se decida implementar el nuevo IPC, recién pasaría para 2027, en el mejor de los casos.

Antecedentes y posibles escenarios

En 2024, la diferencia entre la medición con la nueva metodología arrojó una diferencia de 16 puntos. En 2025, esa diferencia se achicó a menos de 2 puntos. Por lo tanto, se interpretó que implementar el nuevo índice a partir de los datos de enero 2026 no resultaría en un salto en la medición de inflación.

Conclusiones

En resumen, la postergación del nuevo índice de inflación parece estar fundamentada en la situación actual de los precios, especialmente en el fuerte aumento de los servicios. A pesar de las expectativas iniciales, la decisión de frenar el cambio se basa en la realidad de los números y en la necesidad de esperar a que el proceso de desinflación esté consolidado antes de implementar una nueva metodología de cálculo. Esto, sin duda, genera incertidumbre sobre el futuro de la medición de la inflación en Argentina.

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