Cartas de lectores: servicios de salud

En los países desarrollados, las instituciones privadas de educación y salud tienden a hacer progresivamente esfuerzos para equiparar su atención con la que ofrecen las agencias fiscales, ya que los gobiernos no solo brindan equipos a las escuelas y hospitales, sino que también abren concursos para seleccionar a su personal con el fin de brindarles a los usuarios los mejores servicios, ya que las inversiones y los salarios provienen de impuestos creados en congresos y legislaturas. Las noticias publicadas recientemente en nuestro entorno dan cuenta de lo contrario. El ministro de Salud, el vicepresidente, la esposa de un ex presidente y el alcalde de un barrio capitalino prefirieron la atención médica en establecimientos privados. Lo que no se sabe si la decisión se basó en cuidados profesionales o por motivos de equipamiento. Si es lo primero, la propia ministra de sector cuestiona la capacidad de sus compañeros a los que dirige; y si es lo último, muestra el escaso interés que tiene en dotar de los elementos básicos y / o sofisticados a los hospitales a los que acude diariamente el mayor volumen de población argentina, a quienes se le debe el ejercicio del cargo. Curiosamente, el Gobernador es médico, pues también hay otro profesional médico que se postula, pero que está ejerciendo un cargo legislativo y que en ningún momento ha mostrado preocupación por esta diferenciación sociopolítica entre autoridades y vecinos. En alguna ocasión se solicitó públicamente una norma legal legal para que las autoridades de cualquier nivel acudan a recibir atención médica a los hospitales generales y para que sus familiares asistan a las escuelas públicas para su formación educativa ya que son representantes del pueblo y por tanto tienen que ejemplificar con su acciones, porque fueron ellos quienes invocaron el voto y no al revés. Esto no implica que las personas que no ocupan cargos públicos y tienen disponibilidad económica, asistan a instituciones privadas o viajen al exterior para recibir una atención sanitaria y educativa óptima. La dificultad es que en ningún momento ninguna autoridad ha dado a conocer el contenido del presupuesto que requiere muchas horas de discusión; Sin embargo, a medida que pasan los meses se van conociendo innumerables gastos que demandan grandes sumas de dinero, que muchas veces no incurren en el mejoramiento de escuelas y hospitales, así como en otros servicios a favor de la comunidad.

Fernando Sotomayor

Alberdi 139

San Miguel de Tucumán