El caso de Ramón Eduardo “Cepillo” Ocampo, ex viceintendente de Curuzú Cuatiá, ha generado controversia en la comunidad debido a su reciente condena por enriquecimiento ilícito. La Justicia lo encontró culpable de haberse beneficiado ilegalmente mientras ocupaba un cargo público, lo que lo llevó a enfrentar un proceso judicial que culminó con una condena de tres años de prisión en suspenso.
El origen de la investigación
En 2017, durante su gestión como secretario de Obras y Servicios Públicos, Ocampo fue señalado por autorizar la construcción de 15 departamentos a nombre de su pareja, a pesar de que eran de su propiedad. Esta situación desencadenó una investigación que reveló un patrón de enriquecimiento ilícito por parte del funcionario.
El acuerdo de juicio abreviado
Tras más de ocho años de proceso judicial, Ocampo decidió firmar un acuerdo de juicio abreviado con el fiscal, admitiendo su culpabilidad en los cargos de enriquecimiento ilícito y negociaciones incompatibles con la función pública. Este acuerdo le permitió evitar un juicio más extenso, aunque implicó la condena y la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.
La estrategia de defensa
Para justificar su enriquecimiento, Ocampo alegó que parte de sus ingresos provenían de honorarios legales y regalías por temas musicales registrados a su nombre. Sin embargo, las pruebas presentadas demostraron que sus ganancias no eran suficientes para justificar la adquisición de propiedades y vehículos de alto valor.
Las consecuencias y el desenlace
A pesar de la condena, Ocampo logró reducir su pena en un año debido a las circunstancias especiales de tener hijos discapacitados que requerían de su cuidado. Por otro lado, su pareja, quien también estaba involucrada en el caso, no fue enjuiciada debido a la prescripción del delito.
En la actualidad, Ramón Eduardo “Cepillo” Ocampo se encuentra alejado de la función pública, dedicándose a la administración de su campo y a la conducción de un programa de radio. A pesar de haber evitado la cárcel, su caso sigue siendo un ejemplo de las consecuencias de actos de corrupción en el ámbito político y administrativo.
Este caso pone de manifiesto la importancia de la transparencia y la honestidad en el ejercicio de la función pública, así como las consecuencias legales que pueden derivarse de conductas indebidas. Es fundamental que los funcionarios públicos actúen con integridad y responsabilidad para garantizar la confianza de la ciudadanía en las instituciones gubernamentales.
