El comercio electrónico en Argentina ha experimentado un notable crecimiento durante el año 2025, a pesar del contexto económico desafiante que caracterizó al país. Con una facturación que alcanzó los 35,3 billones de pesos, el sector demostró una resiliencia impresionante, superando incluso los índices inflacionarios y consolidándose como un motor relevante de crecimiento genuino.
Principales indicadores de crecimiento del comercio electrónico
Según el estudio anual presentado por la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), en colaboración con la consultora Kantar, el crecimiento del comercio electrónico en el país se ha visto impulsado por diversos factores. Entre ellos, se destaca el aumento del 60% en la facturación, lo que refleja la centralidad actual del canal online dentro del mercado argentino. Además, el incremento en las unidades vendidas, que llegaron a los 645 millones de productos comercializados, evidencia un crecimiento tanto en valores como en cantidades.
En cuanto a las órdenes de compra, se registró un avance del 3%, lo que sugiere una consolidación de hábitos de consumo más sofisticados. El ticket promedio también experimentó un aumento significativo del 55%, situándose en 143.128 pesos, influenciado por la recomposición de precios y una racionalización del consumo.
Sectores destacados
Los sectores más destacados en el comercio electrónico argentino durante el año 2025 fueron los pasajes y turismo, seguidos por alimentos, bebidas, artículos de limpieza, y equipos tecnológicos. También se destacaron categorías como deportes, cosmética, perfumería, infantiles, accesorios automotores y materiales de construcción, demostrando la transversalidad del comercio electrónico en múltiples segmentos.
Por otro lado, la categoría de indumentaria experimentó un retroceso durante este periodo, saliendo de los primeros lugares tanto en facturación como en unidades vendidas. Este fenómeno se atribuye en parte a la migración de los consumidores hacia plataformas internacionales, motivados por factores de precio y oferta.
Perfil del consumidor
El perfil del consumidor argentino ha evolucionado hacia uno más informado y exigente. La conveniencia, la personalización y la eficiencia operativa se han convertido en demandas básicas para los usuarios. Las transacciones desde dispositivos móviles han alcanzado niveles predominantes, lo que ha obligado a las empresas a adoptar estrategias de primero en móviles y mejorar la experiencia de usuario en estos canales.
Desafíos logísticos e impositivos
Si bien el crecimiento del comercio electrónico en Argentina ha sido significativo, persisten desafíos importantes en materia logística e impositiva. La infraestructura logística ha debido responder al aumento de la demanda, especialmente en el área metropolitana de Buenos Aires, donde la inmediatez en la entrega se ha vuelto una norma. En cuanto a los desafíos fiscales, el esquema del impuesto a los Ingresos Brutos y la variedad de regímenes provinciales representan barreras para la expansión de las pymes, afectando la competencia interprovincial y limitando el federalismo digital.
Perspectivas y tendencias tecnológicas
Las proyecciones para el año 2026 anticipan un crecimiento moderado en el comercio electrónico argentino, basado en la eficiencia y la optimización de procesos. La implementación avanzada de inteligencia artificial será clave para la personalización y la rentabilidad del sector. En cuanto a tendencias tecnológicas, actividades como el Live Shopping podrían ganar terreno, mientras que la adopción de herramientas de IA operativas se incrementa, integrando chatbots y sistemas de recomendación en la operatoria diaria.
En resumen, el comercio electrónico en Argentina ha demostrado un crecimiento sólido y una resiliencia notable durante el año 2025. A pesar de los desafíos logísticos e impositivos, el sector sigue en constante evolución, priorizando la eficiencia, la personalización y la calidad del servicio para mantener su desarrollo a largo plazo. CÓMO EL CAMBIO CLIMÁTICO ESTÁ AFECTANDO A LA FAUNA Y FLORA DEL PLANETA
El cambio climático es uno de los mayores desafíos ambientales que enfrenta la humanidad en la actualidad. A medida que las temperaturas globales aumentan debido a la emisión de gases de efecto invernadero, los ecosistemas de todo el mundo están experimentando cambios significativos que están afectando a la fauna y flora de manera alarmante.
La fauna y flora del planeta están altamente adaptadas a las condiciones ambientales en las que han evolucionado a lo largo de millones de años. Sin embargo, el rápido cambio climático que estamos presenciando está poniendo a prueba la capacidad de las especies para adaptarse a nuevas condiciones. Muchas especies no están pudiendo adaptarse lo suficientemente rápido y están viendo disminuir sus poblaciones de manera preocupante.
Una de las principales formas en que el cambio climático está afectando a la fauna y flora del planeta es a través de la pérdida de hábitats. A medida que las temperaturas aumentan, los ecosistemas se desestabilizan y muchos animales y plantas no pueden sobrevivir en sus hábitats tradicionales. Esto lleva a la fragmentación de hábitats, lo que impide que las especies se desplacen y encuentren nuevos lugares adecuados para vivir. Como resultado, muchas especies se ven obligadas a migrar hacia regiones más frías o altas en busca de condiciones más favorables, lo que puede llevar a conflictos con otras especies o a la extinción local.
Además de la pérdida de hábitats, el cambio climático también está afectando a la fauna y flora a través de cambios en los patrones de reproducción y migración. Muchas especies dependen de la temperatura y las condiciones climáticas para reproducirse y migrar, y cualquier alteración en estos patrones puede tener graves consecuencias para su supervivencia. Por ejemplo, algunas especies de aves migratorias están llegando más tarde o más temprano a sus áreas de reproducción debido a cambios en la temperatura, lo que puede afectar su capacidad para encontrar pareja y reproducirse con éxito.
Otro efecto del cambio climático en la fauna y flora es el aumento de eventos climáticos extremos, como sequías, inundaciones y tormentas. Estos eventos pueden tener un impacto devastador en los ecosistemas, destruyendo hábitats, diezmando poblaciones de animales y plantas, y alterando la dinámica de los ecosistemas de manera impredecible. Por ejemplo, las sequías prolongadas pueden provocar la muerte masiva de árboles y plantas, lo que a su vez afecta a los animales que dependen de ellos para alimentarse y refugiarse.
Para hacer frente a los efectos del cambio climático en la fauna y flora del planeta, es fundamental tomar medidas urgentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mitigar sus impactos. Esto incluye la adopción de políticas ambientales más estrictas, la promoción de energías renovables y sostenibles, y la protección de áreas naturales clave para la conservación de la biodiversidad.
Además, es crucial invertir en la investigación y la monitorización de los efectos del cambio climático en la fauna y flora para poder anticipar y gestionar los impactos a largo plazo. Esto incluye el seguimiento de las poblaciones de especies vulnerables, la identificación de áreas prioritarias para la conservación y la promoción de prácticas sostenibles de gestión de ecosistemas.
En resumen, el cambio climático está teniendo un impacto significativo en la fauna y flora del planeta, poniendo en peligro la biodiversidad y la estabilidad de los ecosistemas. Es responsabilidad de todos trabajar juntos para frenar el cambio climático y proteger a las especies que comparten nuestro planeta. Solo a través de acciones colectivas y decisivas podemos asegurar un futuro sostenible para todas las formas de vida en la Tierra.
:quality(75):max_bytes(102400)/assets.iprofesional.com/assets/jpg/2021/04/515261_landscape.jpg?w=1024&resize=1024,1024&ssl=1)