Qué papel cumplirán los X-Men en Avengers: Doomsday para la próxima etapa de Marvel
Desde hace años, entender la cronología de los X-Men era casi un deporte de riesgo. Películas que saltaban de década en década, personajes que no envejecían ni a tiros y decisiones creativas que parecían ignorar lo anterior. Vengadores: Doomsday llega con la intención de simplificar, pero también de remover conciencias. ¿Te suena tentador?
Durante mucho tiempo, Fox jugó al despiste con los mutantes. Las precuelas iban por libre, la trilogía original parecía vivir en otro universo y Logan (2017) terminó poniendo un punto final tan oscuro como definitivo. Luego llegó Deadpool, soltó chistes sobre el desorden y lo empeoró todo con una sonrisa. Y ahora entra Vengadores: Doomsday para decir: vamos a ordenar esto, pero a nuestra manera.
La clave está en hacerlo comprensible. La idea es que el espectador no tenga que hacer deberes previos ni revisar diez películas antes de sentarse en la butaca. Este nuevo mundo mutante funciona como una versión simplificada, reconocible, pero lo bastante distinta como para sorprender. Y eso, reconozcámoslo, suena bastante bien.
Aquí viene el giro interesante: este universo es una utopía. Humanos y mutantes conviven en aparente armonía. Nada de campos de concentración, nada de guerras abiertas, nada de discursos encendidos en Naciones Unidas. Todo parece demasiado perfecto.
La gran pregunta incómoda que plantea Vengadores: Doomsday
El tema central de Vengadores: Doomsday no es solo el multiverso ni los cruces imposibles. Es el sacrificio. ¿Qué se tuvo que perder para llegar a esa utopía mutante? ¿Quién pagó el precio para que humanos y mutantes vivan en paz? Y, sobre todo, ¿fue una decisión justa o simplemente conveniente?
Aquí entra en juego Magneto, que vuelve a colocarse en el centro del tablero moral. Las pistas apuntan a que sus acciones en esta realidad fueron determinantes para crear ese mundo ideal, pero no necesariamente heroicas. La pregunta no es si hizo lo correcto, sino si hizo lo necesario. Y esa diferencia es justo donde Vengadores: Doomsday quiere que te sientas incómodo en la butaca.
No solo Magneto se enfrenta a este dilema. La película plantea el sacrificio como un tema transversal: para los Vengadores, para los Thunderbolts, para Wakanda, para los X-Men, incluso para figuras como Steve Rogers o Thor. Cada uno, a su manera, tendrá que enfrentarse a la misma pregunta: ¿hasta dónde llegarías para salvar lo que amas?
El multiverso permite jugar con versiones alternativas sin ataduras. En Vengadores: Doomsday, eso se traduce en rostros familiares en contextos nuevos, con trajes distintos y roles inesperados. No esperes una secuela directa de Fox, porque no lo es. Esto va de reinterpretar, no de continuar.
Algunos planes descartados añaden aún más leña al fuego. Se comenta que una idea inicial incluía a Magneto arrasando Nueva Jersey, algo que finalmente no se utilizó y que, curiosamente, se barajó para una película de Deadpool. Ese tipo de conceptos dan pistas del tono: grande, extremo y con consecuencias reales.
En resumen, Vengadores: Doomsday promete llevarnos a un nuevo universo mutante donde la utopía y el sacrificio son los pilares fundamentales. Los X-Men jugarán un papel crucial en esta historia, enfrentándose a dilemas morales y decisiones difíciles que pondrán a prueba sus límites. Prepárate para una experiencia cinematográfica que desafiará tus expectativas y te hará reflexionar sobre el verdadero significado del heroísmo.

