La anatomía de la señal WiFi
Para mejorar algo, antes hay que entenderlo. Y el WiFi, aunque suene a magia, es pura física. Tu router emite ondas de radio, igual que una emisora de FM, pero en otras frecuencias. Esas ondas transportan los datos que llegan por el cable de Internet hasta tu teléfono móvil, tu computadora portátil o tu televisor. Cuando el viaje se complica, la experiencia de Internet se resiente: cortes, lentitud, desconexiones.
En la mayoría de los hogares, el WiFi trabaja en dos bandas de frecuencia principales: 2.4 GHz y 5 GHz. Muchos routers modernos crean dos redes con nombres distintos (por ejemplo, «MiWifi» y «MiWifi_5G») o combinan ambas en una sola que gestiona automáticamente a qué banda se conecta cada dispositivo para ingresar a Internet. A grandes rasgos, funcionan así:
Banda de 2.4 GHz
- Tiene más alcance: llega mejor a habitaciones alejadas del router.
- Penetra mejor paredes y obstáculos.
- Es más lenta y suele estar más saturada, porque muchos aparatos (microondas, teléfonos inalámbricos, dispositivos antiguos) también la usan.
- Es ideal para dispositivos que no necesitan mucha velocidad en Internet, como enchufes inteligentes o sensores.
Banda de 5 GHz
- Ofrece mayor velocidad real en Internet cuando estás cerca del router.
- Tiene menos alcance: pierde fuerza más rápido con la distancia.
- Le afectan más los obstáculos y paredes gruesas.
- Es perfecta para ver vídeo en alta definición, jugar en línea o hacer videollamadas, siempre que estés en la misma habitación o cerca.
Imaginá que el 2.4 GHz es una carretera larga que llega a muchos sitios, pero con tráfico, semáforos y colectivos, como por ejemplo la avenida Rivadavia en Buenos Aires. El 5 GHz sería una autopista rápida, pero muy corta: va genial si estás «cerca de la salida», pero no sirve tanto si quieres cruzar toda la casa.
El enemigo silencioso del WiFi: los obstáculos físicos
Cada pared, puerta, mueble macizo o electrodoméstico supone una pequeña barrera y afecta la experiencia de Internet. No es lo mismo una pared de aglomerado que un muro grueso o una columna de hormigón.
Tampoco es lo mismo una puerta de madera que un armario lleno de ropa, una heladera o un espejo grande. Todo eso absorbe, refleja o distorsiona las ondas. Algunas ideas clave para entender este «viaje»:
- Materiales densos (hormigón, ladrillo macizo, piedra) frenan más que la madera.
- Los espejos y superficies metálicas pueden reflejar la señal y crear «zonas muertas» inesperadas.
- Las plantas grandes y el agua (peceras, cisternas, depósitos) también absorben parte de la señal.
El router, el gran incomprendido de Internet en el hogar
En muchos hogares el router es un aparato feo, con luces que parpadean, al que se le presta la misma atención que al panel de control de la luz. La instalación suele quedar donde al técnico le viene mejor: junto a la toma de fibra o teléfono fijo, muchas veces en la entrada, detrás de un mueble, en el suelo o incluso dentro de un armario. Desde el punto de vista de la señal WiFi, esa suele ser la peor ubicación posible.
La posición del router es una de las decisiones que más influyen en la calidad de la red doméstica de Internet. Y lo mejor: reubicarlo, cuando el cableado lo permite, no cuesta dinero. Al elegir dónde colocarlo, conviene tener en cuenta varios factores:
Distribución de la vivienda
- Lo ideal es acercarlo lo máximo posible a la «zona de mayor uso«: living, escritorio, comedor, habitaciones donde se teletrabaja o se juega en línea.
Si vivís en un piso de dos plantas o un dúplex, la altura cobra aún más relevancia. En esos casos, colocar el router en la planta intermedia, o en el techo de la planta baja (si el cableado lo permite), puede ayudar a repartir mejor la señal entre pisos sin recurrir, al menos de entrada, a repetidores.
Por último, conviene revisar cómo están orientadas las antenas, si tu router las tiene externas. No sirve de mucho dejarlas todas en la misma posición mirando al techo. Un ajuste mínimo, con algo de criterio, puede ayudar a que esa «bombilla WiFi» ilumine mejor toda tu casa.
Cuando se combinan una buena ubicación física y una altura adecuada, muchos problemas que atribuimos a la operadora o a la «velocidad contratada» de Internet desaparecen como por arte de magia. Y eso, sin haber gastado ni un peso.
Resumen
Para mejorar la señal de Internet en casa, es fundamental entender cómo funciona el WiFi y cómo afectan los obstáculos físicos a su rendimiento. Colocar el router en una posición central, a una altura adecuada y evitando interferencias, puede marcar la diferencia en la calidad de la conexión sin necesidad de invertir en equipos costosos. Con pequeños ajustes y un poco de atención a la ubicación del router, es posible disfrutar de una mejor experiencia de Internet en el hogar.
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