El procesamiento de Vanina Biasi por incitación al odio religioso
La Cámara Criminal y Correccional Federal confirmó este jueves el procesamiento de la exdiputada del Partido Obrero y legisladora porteña electa, Vanina Biasi, por manifestaciones que incitan al odio religioso. El juez de la Sala I de la Cámara, Mariano Llorens, también confirmó el embargo por 10.000.000 de pesos, que había fijado el juez federal Daniel Rafecas en primera instancia.
La defensa de Vanina Biasi y la libertad de expresión
Biasi había apelado el procesamiento dictado por Rafecas amparándose en la libertad de expresión y en que sus críticas se habían dirigido al Estado de Israel y no a promover el odio hacia quienes profesan la religión judía. En su fallo, Llorens señaló: «La distinción entre semitismo y sionismo, entre criticar una política estatal o cuestionar al pueblo que allí reside, son aspectos que pierden definición cuando ingresan al juego anárquico de las redes sociales«.
Los argumentos de la justicia
En abril, Rafecas, a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal 3, procesó a Biasi y trabó un embargo contra la legisladora porteña electa. Rafecas entendió que los tuits de Biasi violaban el artículo 3 de la ley contra actos discriminatorios 23.592, que establece penas de un mes a tres años de prisión. Según el Rafecas, «la crítica (contra el Estado de Israel) se distorsiona y excede los límites de la libertad de expresión cuando se hace de forma de deslegitimar su existencia, o de exigirle acciones distintas a las que se le exigen a cualquier otro Estado que no tenga la característica de su religión judía como constitución».
El origen de la denuncia
La causa deriva de una denuncia que hizo el fiscal Carlos Stornelli en 2023 a partir de una serie de tuits que Biasi publicó después del ataque de Hamás en Israel, y abarcan desde 27 de noviembre de 2023 y el 28 de enero de 2024. En septiembre, el fiscal Eduardo Taiano la citó a la dirigente del Partido Obrero a indagatoria, basándose en ocho posteos de redes sociales, que constituían «actos discriminatorios y antisemitas».
Los tuits polémicos de Vanina Biasi
Por ejemplo, el 27 de noviembre de 2023 Biasi, quien trabaja en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, escribió sobre la liberación de la rehén israelí Emily Hand: había estado cautiva en manos de la organización terrorista Hamas, expresando lo siguiente: “miles sufriendo porque Emily había sido asesinada y finalmente todo era una construcción de la narrativa sionista a la que poco le importa la vida de la gente y su sufrimiento”. Un mes después, la diputada tuiteó: «Sigue la masacre del pueblo palestino. Sigue el silencio cómplice del poder económico y mediático. Sionismo es genocidio. Sionismo es apartheid. Sionismo es la construcción de una narrativa mentirosa en la que el ocupante es víctima y el ocupado victimario”.
Conclusiones
La libertad de expresión es un derecho fundamental, pero como en el caso de Vanina Biasi, este derecho tiene límites cuando se incurre en discursos de odio y discriminación. Es importante recordar que las palabras tienen poder y pueden influir en la percepción de la sociedad. En un mundo cada vez más conectado a través de las redes sociales, la responsabilidad al expresarse se vuelve crucial para evitar situaciones que puedan fomentar la división y el odio.
