Cierre de miradores en Península Valdés: una situación conflictiva
En pleno desarrollo de la temporada de verano, los turistas que se acerquen a Península Valdés para avistar orcas, ballenas, lobos y elefantes marinos, no podrán acceder a algunos de los miradores dispuestos para ese objetivo porque la familia propietaria de la Estancia Ferro ha decidido cerrarlos.
Según informaron medios locales, los bloqueos alcanzan a los miradores de Caleta Valdés, El Mirador, La Boca de Caleta Valdés y la pingüinera de Caleta y Cantor, espacios de uso público incluidos dentro de la oferta turística del Patrimonio de la Humanidad.
Tensiones entre las partes involucradas
Esta situación ha generado tensiones entre quienes administran Península Valdés, las agencias turísticas y Susana Cereijo, apoderada de la familia Ferro y quien tomó la decisión de cerrar el acceso a los campos de la zona de los que es propietaria.
Santiago Arnoldi, vicepresidente de la Administradora de Península Valdés, consideró que es «una situación bastante triste» y denunció que “no se respetan los tiempos de las negociaciones que teníamos con Susana Cereijo”.
Desacuerdos y negociaciones estancadas
Las conversaciones para buscar alternativas de acceso a los miradores se iniciaron a mediados de 2025, pero la postura intransigente de la familia Ferro complicó las negociaciones.
Tras más de seis meses de idas y vueltas, se llegó a la conclusión de que las pretensiones económicas de la familia para abrir los miradores eran inviables para el sector turístico.
Impacto en el turismo local
Desde el cierre de los miradores, cientos de turistas internacionales han quedado imposibilitados de acceder a estos atractivos de Península Valdés, lo que afecta significativamente a la cadena turística de la región.
Representantes del sector turístico están evaluando vías legales y recursos de amparo para intentar reabrir los caminos y permitir el acceso a los miradores cerrados.
Decisiones y futuras alternativas
La familia Ferro ha comunicado su intención de cerrar los miradores para realizar un estudio de impacto ambiental, lo cual ha sido informado a las autoridades del Ministerio de Turismo.
La Subsecretaria de Conservación del Ministerio de Turismo ha confirmado la decisión de la familia Ferro y se encuentran buscando alternativas que podrían implementarse en futuras temporadas.
Conclusión
El cierre de los miradores en Península Valdés ha generado tensiones entre las partes involucradas y ha dejado a cientos de turistas sin la posibilidad de acceder a importantes puntos de avistaje de fauna marina. La falta de acuerdo en las negociaciones y las pretensiones económicas inviables han llevado a esta situación conflictiva que afecta al turismo local. Se espera que se puedan encontrar soluciones a corto plazo para garantizar el acceso a estos atractivos naturales en temporadas futuras.
