La medición de inflación de marzo del Centro de Estudios Económicos de Orlando J. Ferreres introdujo un dato que sorprendió al mercado, pero sobre todo dejó en evidencia una tensión con el propio discurso oficial. De acuerdo con el IPC-OJF, la suba de precios del tercer mes del año se ubicaría en torno al 2,7% mensual, un nivel que marcaría una desaceleración respecto de meses previos y consolidaría una tendencia descendente en la dinámica inflacionaria.
Consultora anticipa una baja de la inflación, pero Luis Caputo modera expectativas
El informe incluso aporta señales más profundas: la inflación núcleo —que mide la tendencia de fondo al excluir regulados y estacionales— se habría ubicado en apenas 2%, lo que para la consultora refleja que la inercia inflacionaria comienza a ceder.
Sin embargo, este escenario más benigno que plantea Ferreres contrasta con la postura del Gobierno. Mientras la consultora sugiere una desaceleración más firme, el ministro de Economía, Luis Caputo, salió a advertir que el dato oficial podría ser más alto debido al impacto de factores puntuales como combustibles y educación.
«Por ahí la inflación del mes pasado dé más alta», reconoció el funcionario, en referencia a aumentos en precios regulados que podrían «ensuciar» el índice final. La contradicción no es menor: mientras el Gobierno venía destacando una desaceleración sostenida como uno de los principales logros de su programa económico, ahora busca moderar las expectativas ante un posible rebote en el dato del INDEC.
En ese marco, el número de Ferreres genera una paradoja. Por un lado, aporta una señal de alivio al ubicarse en la zona baja de las estimaciones privadas —que en general oscilan entre 2,7% y 3%—, pero al mismo tiempo queda en tensión con la cautela oficial, que intenta evitar una lectura demasiado optimista del proceso desinflacionario.
Así, marzo se convierte en un punto de inflexión: no solo por el dato en sí, sino porque expone las diferencias entre las mediciones privadas y el mensaje del Gobierno sobre la velocidad real a la que estaría bajando la inflación.
En resumen, la proyección de inflación de marzo del Centro de Estudios Económicos de Orlando J. Ferreres ha sorprendido al mercado al ubicarse en torno al 2,7% mensual, señalando una posible desaceleración en la dinámica inflacionaria. A pesar de esto, las diferencias de opinión entre las mediciones privadas y el discurso oficial del Gobierno generan incertidumbre sobre la verdadera tendencia inflacionaria en el país.
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