crónica y paso a paso de un escándalo que ya había sido anunciado / Fútbol

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Esta es la crónica de un escándalo anunciado: «Les vamos a dar el mismo trato que nos dieron a nosotros»Sergio Coelho, presidente del Atlético Mineiro, había advertido. Y sus palabras se cumplieron como una profecía.

Parece lejano, pero esta historia comienza el lunes con la llegada de Boca al aeropuerto de Belo Horizonte donde voló para enfrentar a Galo por la revancha de los octavos de final de la Copa Libertadores de América. Los directivos del Xeneizes se adelantaron al juego y enviaron los certificados PCR negativos que les permitían viajar e ingresar al país vecino. Sin embargo, Migraciones de Brasil no aceptó los análisis anteriores y exigió que el asentamiento se vuelva a realizar en su totalidad. Finalmente, luego de casi dos horas de retraso, la delegación pudo salir del aeropuerto para instalarse en el hotel. Por supuesto, la planificación de Miguel Ángel Russo ya había sufrido su primera alteración. Bonus track: Por la noche, se escucharon rugientes incendios que mantuvieron a los jugadores dormidos.

Pero el mayor caos llegó anoche, hacia el final del partido cuando Chelo Weigandt anotó el gol que le dio la victoria a Boca, pero el VAR decidió anularlo, sumando un nuevo capítulo a la larga historia de vergüenzas de su corta vida. Es la chispa que enciende el fuego en un ambiente que ya se percibía como altamente inflamable.

Esteban Ostojich, el árbitro uruguayo que había dirigido la final de la Copa América, Anuló el gol por «un menisco» de la rodilla de Pulpo González que apareció por delante. Y lo que sigue es el caos. El recuerdo emotivo se refiere a aquellos viejos partidos de la Copa Libertadores como Colo Colo en 1991: en este caso no hubo perros mordiendo a los protagonistas, sino Policía de Belo Horizonte disparó gases lacrimógenos contra jugadores de Boca y la seguridad del Atlético Mineiro los atacó directamente.

En este contexto de locura, los jugadores y cuerpo técnico de Boca terminaron en medio de una batalla. Fernando Gayoso, el entrenador de porteros expulsado tras el gol anulado por el VAR, fue uno de los más activos. Los jugadores que se habían dirigido al vestuario levantaron las vallas y las arrojaron contra la seguridad. Y Marcos Rojo fue protagonista de una imagen que se grabará durante años: el ex del Manchester United arrancó un extintor de la pared para defenderse del ataque policial. Una vergüenza.

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La bomba explota tras los penaltis. Allí los jugadores de Boca entendieron que la serie había sido un asalto. Y nadie había dicho «manos arriba». O quizás esa señal la dio el presidente de Mineiro con sus declaraciones: «Recibirán el mismo trato». Cabe aclarar que Boca no trató así a la selección brasileña. Pero estamos en el pitido final. Allí comenzaron los empujones y la policía no tardó en reprimir. Los jugadores corren al vestuario y se encuentran en un callejón sin salida. Algunos quedan cegados por los gases en el campo de juego, sin recibir ayuda.

Destacan algunas imágenes que describen lo abrumadora que es la situación. Leandro somoza, uno de los ayudantes de Russo que siempre se destacó por su corrección, levanta una valla para defenderse y amenaza con atentar contra la seguridad. ¿Qué le hizo reaccionar así? Algo que le dijo uno de los «justicieros» del lugar que vestía un babero con el número 145. Somoza amenaza con echarle la reja por encima, pero no lo suelta. Programas de TV la llegada de Patrono Bermúdez y Russo. En su rol de líder, el colombiano intenta dispersar y calmar los ánimos. Aunque en algunas imágenes se le ve insultando. En otro cuadro, Cascini aparece mucho más alejado, como en su época de jugador. El pasillo del vestuario está lleno de gases lacrimógenos.

Cuando parece que todo se calma, Cascini es atacado y comienza a lanzar piñas al aire. Miguel Angel Russo no sabe reaccionar. Llegan más jugadores. El Pulpo González, que tuvo la desgracia de aparecer en las dos jugadas canceladas, el portero Javi García y Sebastián Villa. Gayoso vuelve a la escena, Cali Izquierdoz y Pavón aparecen en la reyerta y es entonces cuando Marcos Rojo agarra el extintor para defenderse. Es Bermúdez quien logra detenerlo.

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Juan Román Riquelme, que sigue las acciones en televisión desde Argentina, ve con impotencia cómo el presidente de Mineiro, Sergio Coelho, arroja una botella a la delegación de Boca. El vicio de Boca no se hizo esperar y envió un mensaje directo a los sacerdotes de la Conmebol: “Estamos tristes, dolidos, jugamos dos partidos muy serios contra uno de los favoritos. Dijeron que Boca era el cuco. Boca ganó los dos partidos y se quedó fuera. Nunca visto«, Dijo JR en TyC Sports. «Es vergonzoso. ¿Qué les voy a decir a Domínguez y Belloso? ¿No quieren cobrarme por los goles?”.

Pero ese no fue el final. Cuando todo parecía calmarse, la policía brasileña llamó a la puerta del vestuario y detuvo a ocho integrantes de la escuadra de Boca: Marcos Rojo, Cali Izquierdoz, Sebastián Villa, Zambrano, Javier García, Somoza y el entrenador de porteros Fernando Gayoso. ¿De qué se les acusa? Desprecio a la autoridad.

Boca se retrasó más de diez horas. Cuando vio que toda la escuadra no iba a poder regresar en el vuelo programado para las dos de la madrugada, Miguel Ángel Russo decidió que hasta que todos estuvieran listos para regresar a Argentina, nadie subiera al avión. Esta mañana, el abogado del club, Orlando Giménez, y el cónsul en Belo Horizonte, Santiago Muñoz, trabajaban para desbloquear la situación para que la delegación pudiera salir de la comisaría. La idea es que Boca pase por el hotel, antes de regresar al país esta tarde.

Fuente: Clarin.com