El Encanto de Riad en el Dakar
Todo es distinto en la capital de Arabia Saudita. El campamento está al norte de la ciudad, muy cerca, como en todos los bivouacs, del lujoso aeropuerto, como una condición indispensable para la organización del Dakar.
Riad no se asemeja al resto del país del petróleo. En absoluto. Más que un viaje geográfico, es como si fuese un viaje en el tiempo. En el periplo dakariano se observan costumbres ancestrales muy arraigadas: caminatas en sandalias, túnicas, camellos a la par y tiendas en el desierto. Parece que uno se retrotrae a siglos pasados, como metiéndose en un libro o en una película.
Sin embargo, Riad es imponente, con su centro histórico, que mantiene en pie edificios emblemáticos de un pueblo con tradición, pero también con su sector moderno, de torres fastuosas, palacios increíbles, autopistas fascinantes y vehículos que sorprenden por la variedad dentro de la más alta gama mundial.
El Descanso en Riad
En este contexto, el Dakar llega para descansar. Aquí finalizó la sexta etapa, la que dejó los desiertos del norte del país y se adentró en un campamento que tiene superficie de asfalto, en lugar de arena como todos los demás en las dunas.
Aquí también terminó la etapa más extensa del Dakar. Los pilotos transitaron 920 kilómetros desde Hail. Se levantaron a las 2.30 de la madrugada para salir a competir en la última etapa de la primera semana.
Mucho esfuerzo y ahora muchas horas para habitar un hotel, descansar, ducharse, comer tranquilos y ya el domingo por la madrugada volver a acelerar, cada uno en su categoría, para la segunda mitad de esta alocada competencia.
Desafíos y Reparaciones
Muchos llegaron con problemas físicos y mecánicos. Cuerpos que sufren esguinces, fisuras y cortes se suman al cansancio generalizado. Basta con observar los rostros y compararlos con los de la largada en Yanbú. Ahí se refleja el desgaste de estos primeros 4.000 kilómetros de aventura.
Los vehículos se “resetean”. Las piezas se cambian, algunas con penalizaciones, como por ejemplo motores y cajas de cambios, y el resto se reemplaza por elementos nuevos.
Engranajes que ya no traccionan, líquidos que se derraman, piezas desgastadas y diversos inconvenientes ahora entran en un service general para salir, acaso, 0 kilómetro a lo que resta.
Los otros, los que llegan con lo justo, reparan con lo que tienen y siguen adelante, con la ilusión de llegar nuevamente a Yanbú, donde todo empezó, para pisar el podio de llegada el sábado 17 de enero.
El Espíritu de Competencia
El ritmo del campamento es distinto en Riad. Muchos dejan la incomodidad de las carpas o los motorhomes y aprovechan los hoteles árabes, muchos de ellos muy lujosos.
La ciudad, mientras tanto, no se alborota por la llegada del Dakar. Como en todo el recorrido, Arabia Saudita es indiferente a la competencia, el otro extremo de lo que se vivía en la Argentina.
Es más, en esta ciudad se disputa la Supercopa de España, donde en las últimas horas Real Madrid venció a Atlético de Madrid y jugará la final el domingo frente a Barcelona. Pareciera que nada conmueve a la cultura local, que mantiene su ritmo indiferente.
El Camino por Recorrer
Mientras tanto, hombres y máquinas se reponen para continuar con esta aventura por los desiertos árabes, desafiando físicos y vehículos a exigencias extremas que sólo el Dakar propone.
Resumen
El Dakar en Riad ofrece un contraste entre la modernidad de la capital saudí y las tradiciones arraigadas en el desierto. Los competidores se preparan para enfrentar la segunda mitad de la carrera, con desafíos físicos y mecánicos por superar. Mientras tanto, la ciudad sigue su ritmo indiferente, ajena a la emoción de la competencia.
