La trágica muerte de Romina Yan, hija de Cris Morena, conmocionó a toda una generación en el año 2010. La actriz y animadora infantil falleció a sus 36 años luego de sufrir una descompensación mientras corría en una cinta de un gimnasio en San Isidro. Su partida dejó un vacío en el corazón de muchos argentinos que crecieron viendo su talento en la pantalla chica, especialmente en la exitosa novela Chiquititas.
Romina Yan, a lo largo de su vida, luchó contra la anorexia, un trastorno alimenticio que la atormentó durante su adolescencia. En varias ocasiones, Romina habló abiertamente sobre sus desórdenes alimenticios y cómo la presión por ser perfecta la llevó a descuidar su salud. En una entrevista para la Revista Para Tí, Romina confesó: «Tenía 15 años, iba a un colegio de doble turno, trabajaba hasta las 3 de la mañana y me levantaba a las 7… Era demasiado y descargué mis angustias en mi cuerpo. Todo ese año la pasé mal y comencé a sufrir de anorexia».
El 29 de septiembre del 2010, Romina Yan fue sepultada en una ceremonia privada en el Cementerio del Pilar, mientras sus admiradores le rendían homenaje desde el Obelisco de la Ciudad de Buenos Aires. La noticia de su fallecimiento impactó a todos aquellos que la recordaban como una artista talentosa y una persona querida en la industria del entretenimiento.
Tras la reciente tragedia de su sobrina Mila Yankelevich, el nombre de Romina Yan volvió a resonar en los medios y en la memoria de los argentinos. Mila, de tan solo 7 años, perdió la vida en un accidente mientras se encontraba en un velero de excursión en Miami. La noticia conmocionó a la familia Yankelevich y a toda la comunidad artística que lamentó la partida de la pequeña Mila.
En cuanto a la forma en que Romina Yan falleció, se sabe que luego de correr en la cinta de un gimnasio en San Isidro, comenzó a sentirse descompuesta. Al retirarse del lugar, caminó hasta llegar a la calle Alvear donde finalmente se desvaneció. Un amigo logró llevarla al Hospital Central de San Isidro, pero a pesar de los esfuerzos por reanimarla, Romina fue declarada fallecida a las 17:20 de ese trágico día.
La autopsia posterior determinó que Romina Yan murió a causa de un paro cardiorrespiratorio no traumático, sin encontrar lesiones que pudieran haber provocado su repentina muerte. Su partida dejó un vacío en la industria del entretenimiento argentino y en el corazón de sus seres queridos.
El legado de Romina Yan perdura en la memoria de aquellos que la admiraron y disfrutaron de su talento en la pantalla chica. Su partida prematura sigue siendo recordada con cariño y admiración, mientras sus fanáticos continúan rindiéndole homenaje y manteniendo vivo su legado en la historia del entretenimiento argentino.
