La crisis del transporte público en Buenos Aires
Las interminables filas de gente en las paradas de colectivos son un escenario que se hace cada vez más frecuente frente a la estación de Constitución. Desde jóvenes hasta personas mayores, todos se ven afectados ante la baja frecuencia de colectivos.
Ante el aumento de costos por la suba del 25% del combustible y la falta de actualización de subsidios, las cámaras empresarias de las líneas de colectivos del AMBA tomaron la decisión de reducir las unidades hasta un 30%.
Desde las empresas de transporte declararon que no reciben ninguna respuesta por parte de las autoridades nacionales y provinciales frente a esta situación crítica.
Al tratarse de líneas que involucran recorridos entre la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, son muchos los usuarios perjudicados por esta medida. Por ahora, el reclamo no afecta a las 28 líneas que solo circulan dentro de la Ciudad.
Impacto en los usuarios
Ese es el caso de Fernanda, quien toma tres colectivos de ida para llegar a su trabajo como empleada pública en Plaza de Mayo y otros tres para volver a su casa en San Vicente, ayer tardó cerca de dos horas y media en su vuelta.
Si llega a atrasarse el transporte, confiesa que no tiene un plan B en cuanto a su movilidad, ya que “todo está en la misma y esto va a seguir así si no hay una solución”.
Ante este panorama, se encuentra preocupada al no tener certeza de ningún horario para organizar su día. “Siempre los trabajadores somos los afectados y los que más se llevan son los dueños de las empresas y más, en este caso Dota, que es la más poderosa del país”, expresa y agrega con un dejo de resignación: “Tienen que pensar en la gente”.
Mercedes es trabajadora social y viaja todas las semanas en el 168, el 4 o el 133. Nota fuertemente la demora de los colectivos, en especial del 168, el cuál muchas veces tiene media hora de espera.
Aunque, más allá de los inconvenientes, reconoce que es una lucha entendible. “Es necesaria, lamentablemente la terminemos pagando nosotros como pasajeros, pero es un conflicto que viene hace bastante cada vez que aumenta el gasoil y siempre quedan desparejos los sueldos. Tiene que regularizarse”, explica la mujer.
El descontento de los usuarios
Pasan los minutos, sigue la lluvia y los colectivos aún no aparecieron. Las filas se vuelven cada vez más largas. Algunas empresas entregan fichas a cambio del pago del boleto antes de subir, para agilizar el despacho de los servicios.
Jorge espera hace más de 20 minutos. Su rutina de trabajo dentro de la construcción implica viajar en dos colectivos y un tren, el cual hoy también tuvo un atraso de media hora. Su trayecto incluye las localidades de González Catán, Pompeya y Constitución.
Las demoras en el transporte lo perjudican, porque pierde todo premio o reconocimiento en su empleo. Tampoco tiene otras alternativas para arribar a tiempo. “Está todo mal, uno paga más y viaja peor”, se queja.
Respuestas de los usuarios
A diferencia de Fernanda, Mercedes y Jorge, Leandro decidió pedir un Uber luego de esperar más de 15 minutos. “Hoy tengo una reunión importante y veo que todavía esto sigue para rato”, cuenta el joven que se dirige a microcentro. Para él es aceptable que las empresas de colectivos tomen esta decisión ante los aumentos, “es entendible, obvio que repercute porque uno llega tarde al laburo, pero bueno mañana iré en subte”.
María García es usuaria cotidiana de las líneas 59 y 63 para las dos veces que tiene que ir a trabajar. En caso de que no funcione ninguno de los dos, opta por el taxi, ya que su oficina está en un barrio complicado para llegar. “Me parece que lo de hoy es una medida de fuerza política, no sé si tiene tanta relación con el aumento del gasoil en sí. Considero que hay otras herramientas que se pueden utilizar y no complicar a toda la población”, declara.
Un futuro incierto
Si no hay una respuesta oficial en las próximas horas, las empresas de colectivos advirtieron que la medida podría escalar. Al no haber fondos, peligran los pagos de salarios, podría haber más recortes, interrupciones o el sistema podría entrar en una situación de mayor tensión. Y está una interrupción total de los servicios, según los empresarios.
Mientras tanto, cientos de pasajeros continúan a la espera de una solución que los respalde.
En medio de la incertidumbre y las largas esperas, los usuarios del transporte público en Buenos Aires enfrentan una crisis sin precedentes. La falta de respuestas por parte de las autoridades, la reducción de unidades y las demoras constantes han generado un clima de descontento entre la población. Ante la falta de alternativas y la necesidad de llegar a tiempo a sus destinos, los pasajeros se ven obligados a buscar soluciones por cuenta propia, mientras las empresas advierten sobre posibles escaladas en la situación si no se encuentran soluciones inmediatas. La incertidumbre se cierne sobre el futuro del transporte público en la ciudad, dejando a los usuarios en una posición vulnerable y en busca de respuestas concretas.
