La desigualdad en la Argentina tuvo una leve mejora al final de 2025, pero el 10% más rico de la población percibe ingresos 13 veces superiores al 10% más pobre, según reveló el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El informe "Evolución de la distribución del ingreso", basado en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), expuso un escenario de relativa estabilidad en los niveles de desigualdad, aunque con disparidades marcadas según el género y la formalidad laboral.
El Coeficiente de Gini, un indicador donde 0 representa igualdad absoluta y 1 desigualdad total, se ubicó en 0,427 para el cuarto trimestre de 2025, lo que representa una ligera baja respecto al 0,430 registrado en el mismo período de 2024.
Asimismo, el reporte reflejó que la brecha de ingresos entre el decil más alto (10) y el más bajo (1) se mantuvo en 13 veces si se analiza por la mediana del ingreso per cápita familiar, al igual que en el mismo trimestre de 2024.
Ingresos en alza: subieron un 44,9% y crece la desigualdad entre estratos
La suma total de ingresos para el total de la población de referencia fue de **$19.100.575 millones**, lo que significó un incremento nominal de **44,9%** en relación con igual trimestre de 2024. Según el informe, el 62,6% de la población total percibió algún tipo de ingreso durante el período analizado, con un promedio individual de **$1.011.863**.
Analizado según la escala de ingreso individual:
– El ingreso promedio del estrato bajo (deciles 1 a 4) fue de **$351.028**
– El del estrato medio (deciles 5 a 8), de **$940.586**
– El del estrato alto (deciles 9 y 10), de **$2.476.247**
El ingreso promedio per cápita del total de la población, que corresponde a 30 millones de personas, alcanzó $635.996, mientras que la mediana del ingreso per cápita fue de **$450.000**.
El peso de la informalidad y la brecha de género
Al mismo tiempo, el informe arroja que el mercado laboral continúa mostrando disparidad. Los asalariados con descuento jubilatorio percibieron un ingreso promedio de **$1.321.353**, mientras que para los trabajadores informales la cifra cae drásticamente a **$651.484**.
La desigualdad de género también sigue presente. Los varones tuvieron un ingreso promedio de $1.191.364, frente a los $838.336 de las mujeres. En cuanto a la ocupación principal, la brecha de ingresos entre géneros se situó en un **29,6% a favor de los varones**.
En cuanto a la composición de los recursos en las familias argentinas, el informe revela que el **79,2% de los ingresos de los hogares proviene de fuentes laborales**, mientras que el 20,8% restante corresponde a ingresos no laborales (jubilaciones, subsidios, alquileres, etc.).
Sin embargo, en los hogares del decil 1 (el de menores ingresos), la dependencia de ayudas externas es crítica: los ingresos no laborales representan el **67,7% de su total**, mientras que en el decil 10 solo representan el 12,3%.
La presión laboral sube: 122 no ocupados cada 100 ocupados
Por otro lado, la relación de dependencia muestra que, en promedio, existen **122 personas no ocupadas por cada 100 ocupadas** en el total de los 31 aglomerados urbanos relevados.
Esta presión es mucho mayor en los sectores más vulnerables, donde en el decil 1 la relación sube a **284 personas no ocupadas cada 100 ocupadas**.
En resumen, a pesar de una leve mejora en la desigualdad de ingresos en Argentina hacia finales de 2025, persisten brechas significativas entre los estratos sociales. La informalidad laboral, la disparidad de ingresos entre géneros y la alta dependencia de ingresos no laborales en los hogares más vulnerables son algunos de los desafíos a abordar para lograr una mayor equidad en la distribución del ingreso en el país.
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