Despidos masivos en el frigorífico General Pico
El frigorífico General Pico, propiedad de Ernesto “Tito” Lowenstein, ha tomado la decisión de despedir a casi 200 empleados en La Pampa, sumergiéndose en una crisis financiera y productiva.
Una situación crítica
La empresa contaba con una plantilla de 450 empleados hasta hace poco, pero se ha visto obligada a enviar 194 telegramas de despido a trabajadores de sus plantas en Trenel, General Pico y Arata, todas ubicadas en La Pampa. La situación financiera es alarmante, con deudas que ascienden a $ 34.000 millones, de los cuales $ 22.000 millones corresponden a bancos públicos.
Problemas financieros y de producción
La crisis se refleja en la paralización casi total de las tres plantas, que antes faenaban hasta 600 cabezas para consumo interno y ahora apenas llegan a las 50. Se han registrado más de 1.000 cheques rechazados a proveedores, sumando más de $ 12.000 millones.
Medidas desesperadas
El frigorífico había decidido suspender a todo su personal hace menos de un mes, y la cooperativa eléctrica local incluso suspendió el suministro de energía por falta de pago. A pesar de haber solicitado un procedimiento preventivo de crisis en enero, este no fue homologado y venció el 31 de enero.
Reclamos y asambleas
Un grupo reducido de trabajadores llevó a cabo una asamblea para discutir los próximos pasos a seguir en su reclamo por indemnizaciones y puestos de trabajo. Según testimonios, los ex empleados están exigiendo lo que les corresponde y expresan su preocupación ante la falta de respuestas tanto de la empresa como del sindicato.
Falta de diálogo y soluciones
Los trabajadores se quejan de la falta de comunicación y de acciones concretas por parte del frigorífico y del gremio. La incertidumbre y la desesperación son palpables entre quienes han perdido sus empleos y no ven una salida a su situación.
Resumen
El frigorífico General Pico atraviesa una grave crisis financiera y productiva que ha desencadenado la pérdida de cientos de empleos. La deuda millonaria, la paralización de las plantas y la falta de respuestas tanto de la empresa como del sindicato han llevado a esta situación límite, donde los trabajadores se ven sin opciones claras para resolver sus problemas.
