Reservas: la señal que el mercado volvió a premiar
Desde J.P. Morgan señalaron que el arranque del año mostró una mejora de las condiciones financieras, favorecida por un contexto externo que ayuda a que el banco central pueda sumar reservas sin generar presión innecesaria sobre el tipo de cambio o las tasas locales. En esa lectura, el tono global funciona como un amortiguador que vuelve más «transitable» la acumulación de divisas.
Los especialistas de la firma remarcaron que, en lo que va del año, la autoridad monetaria ya habría comprado más de USD 1.000 millones. Para el mercado, esa cifra opera como un termómetro directo: cuanto más consistente sea esa compra, más probable es que el dólar mantenga una dinámica estable; si esa consistencia se pierde, el esquema queda expuesto a un cambio de expectativas.
Los dólares que entran: comercio y financiamiento como ancla
Para la entidad londinense, el segundo sostén del equilibrio cambiario es el comercio exterior. Sus analistas apuntaron que el superávit se amplía en el margen y lo ubicaron corriendo a un ritmo de USD 18.000 millones (alrededor de 2,5% del PBI), desde un piso de USD 5.000 millones en abril de 2025. Ese dato, explicaron, reduce la probabilidad de desequilibrios cambiarios porque mejora la capacidad de acumular reservas sin forzar otras válvulas.
Desde la firma británica añadieron que el superávit más amplio también ayuda a apagar una preocupación recurrente: la sostenibilidad del frente externo. Si el comercio suma más dólares netos, el mercado suele recortar demanda preventiva de cobertura, lo que aporta calma al dólar en el corto plazo, aun cuando persistan discusiones sobre el régimen.
El detalle en pesos
En el plano monetario, los analistas de J.P. Morgan observaron que el efecto expansivo de las compras de reservas se reflejó en el crecimiento de la base monetaria, mientras el tipo de cambio se mantuvo relativamente estable. Ese punto importa porque conecta reservas y pesos: cuando entran dólares y el balance se expande, el sistema necesita mecanismos ordenados para absorber o canalizar esa liquidez.
Ahí aparece el «detalle» que, según la entidad, el mercado no debería perder de vista: el repunte de los pasivos remunerados. Sus especialistas indicaron que esos pasivos subieron a casi $2,9 billones al 27 de enero, desde $263.000 millones el mes previo. En su lectura, ese salto coincide con el inicio del descenso estacional típico de la demanda real de dinero, una etapa en la que el excedente de pesos puede volverse más visible.
Riesgo soberano y acceso a mercado
El mercado no mira solo reservas: mira cuánto «vale» la estabilidad. Desde J.P. Morgan señalaron que la prima de riesgo soberano se comprimió y destacaron como referencia el spread del EMBI alrededor de 450 puntos básicos, frente a 627 a comienzos de diciembre y 574 en enero. En su lectura, esa caída marca el menor nivel desde principios de 2018.
Los especialistas de la firma vincularon esa compresión con un contexto externo favorable y con el propio proceso de acumulación de reservas. También utilizaron el desempeño de Ecuador como referencia de cómo el telón de fondo global puede reforzar los precios de riesgo en la región. Para el dólar, la lógica es indirecta pero potente: cuando baja el riesgo, suele moderarse la demanda de cobertura y se afloja la presión cambiaria de corto plazo.
Qué puede pasar con el dólar
J.P. Morgan planteó que este año el mercado prestará especial atención a la trayectoria de los agregados monetarios, en particular cuando se debilite la demanda estacional de dinero real. En ese contexto, el dólar puede mantenerse estable si la expansión asociada a compras de reservas se gestiona sin sobresaltos en tasas y sin alimentar dudas sobre el régimen.
Barclays, en cambio, puso el acento en el riesgo de fondo: el equilibrio interno. Sus analistas advirtieron que la actividad económica y los salarios reales permanecen estancados y que esperan apenas una mejora modesta del tipo de cambio real. Ese punto, señalaron, puede no ser políticamente sencillo y podría comprometer la credibilidad del régimen cambiario, aun si no es hoy la principal preocupación del mercado.
En resumen, la estabilidad del dólar en Argentina se basa en una combinación de factores clave: la acumulación de reservas, el superávit comercial, la gestión adecuada de los pesos y la credibilidad del régimen cambiario. La continuidad en estas acciones será fundamental para mantener la calma en el mercado cambiario y evitar movimientos bruscos en el tipo de cambio.
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