La tragedia de Lautaro Iván Gómez
Lautaro Iván Gómez (20) fue más que una víctima fatal de un robo. Fue, además, testigo indirecto de un golpe frustrado. Eran las 21.30 del 26 de octubre cuando estacionó frente a la casa de una chica, en Llavallol, partido de Lomas de Zamora. Se trataba de la tercera vez que se veían, después de conocerse en un after. De un momento a otro observó un auto acercarse demasiado rápido. Se asustó e intentó acelerar, pero chocó contra un poste. Los ladrones se bajaron del vehículo y le apuntaron: Lautaro corrió, nervioso, y lo mataron de un disparo en la cabeza.
Los detalles del crimen
Al comienzo de la investigación fueron detenidos cuatro sospechosos, pero luego se determinó que, en total, los autores del hecho habían sido seis. Estos delincuentes se movilizaban en una camioneta Chevrolet Tracker oscura, de la que descendieron armados, algunos de ellos con ropa que simulaba pertenecer a la Policía.
De acuerdo a la acusación, la banda pretendían llevar a cabo «un allanamiento ilegal simulando ser policías para cometer un robo» en una casa vecina a la de la chica con la que iba a encontrarse.
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Pero cuando frenaron frente a la vivienda que tenían marcada vieron el Volkswagen Gol rojo de Lautaro detenido en las calles Juana Azurduy y Silva de Llavallol, en el límite con Esteban Echeverría, y lo asaltaron.
La investigación y captura de los responsables
La investigación estuvo a cargo de la DDI Lomas de Zamora, bajo la dirección del comisario mayor Alfredo González, y del fiscal Alberto Silvestrini, de la Fiscalía N° 11 de Lomas de Zamora.
El análisis de cámaras de seguridad, lectura de patentes y teléfonos celulares permitió identificar a los autores materiales de los disparos y reconstruir la huida.
Los primeros detenidos, tres hombres de 48, 40 y 27 años y una mujer de 22, fueron capturados alrededor de las 2 del 27 de octubre cuando circulaban en la misma Tracker con la que habían cometido el crimen.
La familia de Lautaro y su legado
El joven trabajaba cuidando caballos y era el menor de seis hermanos. Vivía con su mamá y con sus dos hermanos menores. La ayudaba a ella porque su padre vive en Corrientes hace dos años y viaja cada 15 días de visita.
«Mi cuñado era como mi hermano, era el padrino de mi hija. Él era muy cuidadoso, se asustaba de todo, por eso la primera vez que se vio con esta chica le mandó un Uber. Pero esta vez decidió ir a buscarla, no sé por qué, no conoce esta zona», contó Camila, que está casada con Alberto Gómez, el hermano mayor de la víctima.
«Él era un pibe muy trabajador, estaba juntando plata para comprarse un autito porque ese (el que tenía el día del robo) lo usaba junto con el hermano. Pero no se metía con nadie, mi suegra se peleaba con los chicos y él intermediaba, era todo amor y paz», lo recordó la joven.
Justicia para Lautaro
«Mi suegra está sufriendo muchísimo, él era el andariego de la casa, la acompañaba a comprar, al médico, la llevaba a todos lados. Era el más chiquito. Le agarró un colapso en el hospital cuando lo vio, en el velorio también es horrible lo que estamos viviendo. Para nosotros justicia es que se pudran en la cárcel porque son unos asesinos. Matar así por un auto de mierda, y encima de atrás. No se merecen nada», cerró Camila.
Lautaro Iván Gómez era un joven trabajador, querido por su familia y amigos. Su trágica muerte a manos de delincuentes que simulaban ser policías dejó un vacío imposible de llenar. Su memoria vive en aquellos que lo amaron y ahora claman por justicia.
