Un Central-River sin goles pero con emociones
Un Central-River siempre genera expectativa en la previa. Los antecedentes, sobre todo los últimos, con goles y juego de alto vuelo lo confirmaban. Una vez más, como hace pocos meses, se vieron la cara en Arroyito, donde hicieron nuevamente un buen partido, aunque esta vez no lograron sacudir las redes. Eso fue lo que faltó para que el encuentro que terminó igualado 0 a 0 fuera un gran partido. El resultado, al fin y al cabo, fue mentiroso.
Un duelo de tiempos y estrategias
Si bien faltaron llegadas, los dos intentaron jugar siempre y hubo un tiempo para cada uno, el primero para River, el segundo para Central.
Ya el arranque generó adrenalina, con un Di María en modo campeón del mundo moviéndose por todo el campo, manejando los tiempos, gambeteando y encarando, y dando pases punzantes, siempre para adelante.
A River le costó acomodarse en el primer cuarto de hora pero con el correr de los minutos fue haciendo pie y terminó la primera parte mejor que su rival, que dependió mucho de lo que pudiera hacer Di María.
La batuta de Juanfer y el juego colectivo de River
Pero cuando River pudo controlarlo, empezó a ocupar mejor los espacios y a manejar con mucho criterio la pelota. Tuvo más juego colectivo el equipo de Marcelo Gallardo, sobre todo cuando juntaban pases los mediocampistas y los laterales pasaban, sobre todo Rivero, que ocupó la banda izquierda al no tener el entrenador otra alternativa y tampoco contar con posibilidades en el plantel para jugar con línea de tres, algo que además no tiene aceitado.
Con Juanfer liderando los ataques con soltura, el conjunto de Núñez empezó a jugar más en campo rival y a Central le costaba tapar los agujeros que se le generaban de mitad de cancha hacia atrás.
El gol anulado y las oportunidades desperdiciadas
En los últimos 15 minutos del primer tiempo, River monopolizó la pelota pero le faltó el gol. Hizo uno, es cierto, pero fue anulado a instancias del VAR, después de que Sebastián Driussi convirtiera tras una serie de rebotes en el área chica. Eso sí, antes hubo un tremendo agarrón al indultado Paulo Díaz, al que le levantaron la camiseta.
Después, al equipo del Muñeco le costó traducir ese dominio en chances claras. Entonces, apeló también a los remates de afuera del área y a Ledesma casi se le mete uno de Colidio y en otro el ex arquero de River voló para sacárselo a Juanfer.
La falta de definición en ambos equipos
Y en cada centro al área se notaba que le falta un “9” con poder de fuego, algo que también le pasó a Central a pesar de contar con Véliz.
Segundo tiempo y cambios determinantes
Para el segundo tiempo entró Salas por Driussi, que salió con una molestia muscular, y enseguida tuvo una que quedó en las manos de Ledesma. Pero el cambio que más efectos hizo fue el de Almirón que mandó a la cancha a Duarte por Copetti.
De esa manera, acomodó el mediocampo y fue más explosivo, sobre todo por el sector derecho con el tándem Coronel-Duarte. El propio Duarte tuvo un mano a mano que le sacó Beltrán. Y Paulo Díaz, firme todo el partido, se tiró para cortar un centro picante.
El desgaste y el conformismo del empate
El mediocampo de Central se impuso en la segunda mitad, mientras que el de River se diluyó. Salieron Juanfer y Galván para que ingresaran Galoppo y Lencina pero no aportaron demasiado.
El que sí siguió metiendo sus estiletazos fue Di María, a pesar del cansancio acumulado y de querer engañar a los árbitros fingiendo un penal que no fue.
Conclusiones
Al final, los dos equipos sintieron el desgaste y el empate pareció conformarlos. Tanto Central como River, aunque todavía les falte más rodaje, tienen argumentos como para ser protagonistas. Pero, para ello, necesitan el gol.
