El sistema financiero global en transformación
El sistema financiero global atraviesa un cambio de piel que pocos anticiparon con tanta velocidad. Según los últimos datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), la participación del dólar en las reservas globales cayó al 56%. Se trata del nivel más bajo registrado en lo que va del siglo XXI.
Esta tendencia marca un quiebre respecto al dominio absoluto que la moneda estadounidense mantuvo durante décadas. Al inicio del milenio, el «billete verde» representaba más del 70% de los ahorros de los bancos centrales. Hoy, esa hegemonía parece estar diluyéndose en favor de una diversificación sin precedentes.
La visión de JP Morgan y Goldman Sachs
Los grandes gigantes de Wall Street siguen este proceso con una mezcla de cautela y pragmatismo. Desde JP Morgan, sus estrategas de divisas han adoptado una postura marcadamente bajista para este año. Estiman que el par euro-dólar podría escalar hasta los 1,22 dólares por unidad en el corto plazo.
Por su parte, los informes de Goldman Sachs sugieren que el crecimiento de los mercados privados está absorbiendo liquidez. Esto reduce la dependencia directa de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos. La diversificación ya no es solo un deseo geopolítico, sino una necesidad financiera para los gestores de fondos.
El plan maestro de Donald Trump
En medio de este retroceso, el presidente Donald Trump ha sorprendido con una reacción inesperada. Lejos de mostrar preocupación por la pérdida de terreno del dólar, el mandatario calificó la caída como algo «genial». Su visión económica prioriza la competitividad de las exportaciones estadounidenses por sobre el prestigio financiero.
Trump busca un dólar más débil para reducir el crónico déficit comercial de su país. Un billete verde barato hace que los productos «Made in USA» sean más accesibles en el mercado internacional. Esta es la base de su estrategia para revitalizar el sector manufacturero y cumplir sus promesas de campaña.
De-dolarización: el avance de los rivales
El concepto de «de-dolarización» ha pasado de ser una teoría marginal a una realidad estadística contundente. Mientras el dólar retrocede, monedas como el euro, el dólar canadiense y el franco suizo ganan terreno. Incluso divisas de países emergentes están empezando a ocupar espacios que antes eran exclusivos de Washington.
El impacto de la deuda en la confianza global
La salud fiscal de los Estados Unidos es el elefante en la habitación para todos los inversores. Con una deuda que supera los 34 billones de dólares, el mercado exige primas de riesgo más elevadas. Los bancos centrales temen que el valor real de sus tenencias en dólares se erosione a largo plazo.
¿Hacia un nuevo sistema monetario?
Estamos siendo testigos de una transición hacia un sistema financiero multipolar. El dólar seguirá siendo importante, pero ya no será el único sol en el sistema solar económico. Esta nueva configuración obligará a los ahorristas e inversores a ser mucho más ágiles en sus decisiones.
Por ahora, los datos son indiscutibles y marcan un hito histórico en las finanzas contemporáneas. El siglo XXI está reescribiendo las reglas de lo que significa ser una moneda de reserva. El trono del dólar ya no está vacío, pero hay muchos pretendientes sentados a la mesa de negociaciones.
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